Aportes al mundo y genocidio de América

Con información de AlbaTV basada en un artículo del Dr. Godofredo Arauzo

Después de 526 años de la llegada de Colón al Nuevo Mundo, empiezan a conocerse los aportes de la América precolombina al desarrollo de la cultura universal. Los pueblos originarios sobresalían en muchas disciplinas, en las cuales habían alcanzado un alto nivel de desarrollo, mayor incluso que el de la Europa de la época. Su grado de organización y desarrollo y social era también muy elevado.

Los incas, por ejemplo, dominaban la contabilidad y la estadística y usaban el sistema decimal —desconocido en Europa—, e inventaron la yupana, precursora de los cálculos matemáticos y estadísticos utilizados por los ordenadores actuales. Conocían la plomada y el nivel.

En la cultura incaica no existía la esclavitud, la desnutrición, el hambre, la miseria, la delincuencia ni la injusticia. Los gobernantes ejercían sus funciones con sabiduría, bondad y equidad. La organización social se basaba en la práctica de la reciprocidad, la redistribución de la riqueza y el trueque de productos. El nivel socioeconómico era elevado; y la igualdad entre la mujer y el hombre estaba consagrada por ley.

Habían alcanzado también un alto grado de desarrollo agrícola mediante la implantación de laboratorios de planificación y experimentación agrícola (descubrieron, entre otras cosas, que las heces de las aves aumentaba la productividad de los cultivos). Uno de estos laboratorios fue el de Morey (Cuzco). Destacaron también en la construcción de andenes o terrazas destinados al cultivo.

Construyeron obras notables de ingeniería, como la red vial, que tenía una extensión de 50.000 kilómetros, y la troncal principal, llamada Capac Ñan, que alcanzaba los 5.200 kilómetros. Son también ejemplo de ello la ciudadela de Machu Picchu, declarada la nueva maravilla del mundo el 7 de julio de 2007; Choquequirao, Vilcashuaman y otros diseños arquitectónicos y paisajísticos sin igual, por ejemplo el Coricancha, la más grandiosa expresión arquitectónica religiosa; las fortalezas de Sacsayhuaman, con bloques de piedra de hasta 350 toneladas y una mole de piedra con 7 ángulos; otra de 12 ángulos en el muro incaico de Hatun Rumiyoc e Incahuasi, todas ellas obras arquitectónicas militares admirables. También construyeron La Cumbe, la obra hidráulica más prodigiosa de la América Latina precolombina y, en el Cuzco, el jardín de oro más fantástico que cultura humana haya forjado jamás.

Fabricaban también, entre otros útiles y herramientas, cuchillos y armas de admirable resistencia y temple, equiparable al acero más resistente actual.

La medicina precolombina era científica, mientras que en la España de esa época era mágico-religiosa, ya que las enfermedades eran abordadas con plegarias y otras expresiones religiosas propias del pensamiento mágico primitivo. El médico americano precolombino tenía una preparación rigurosa enmarcada en especialidades internistas: ginecología, obstetricia y odontología. Se practicaba la cuarentena como medida preventiva y se atendía a los pacientes en hospitales con un profundo cariz humanista. Los médicos precolombinos consideraban que la enfermedad surgía de la pugna existente entre el cuerpo y el medio ambiente. Abordaban de manera integral el cuerpo y el espíritu, algo que los españoles —totalmente ajenos a una concepción racional-emotiva del ser humano y lastrados por el fanatismo religioso— interpretaron como brujería. El nivel de atención a los pacientes, la medidas de higiene y la orientación pública de la salud era tan superior al de España, que carece de sentido hacer comparaciones.

Por su parte en Tenochtitlan, capital del imperio Azteca, a la llegada de los españoles había más de 2000 plantas medicinales en uso o en estudio destinadas la curación de enfermedades. En cirugía, los precolombinos utilizaban la analgesia y anestesia; operaban con asepsia y antisepsia, y los odontólogos practicaban incrustaciones y empastes, a la vez que extraían y realizaban trasplantes dentales. En México, en 1571, se realizó por primera vez en el mundo una autopsia con fines científicos.

La América precolombina legó al mundo —entre otras muchas cosas que sería largo enumerar— el ácido salicílico (analgésico), la quinina (cura del paludismo y antipirético), la cocaína (anestésico local), la antisepsia y la antisepsia, y la salud pública en general. También legó a la humanidad la papa o patata —que eliminó el hambre en Europa—, el maíz y el algodón.

Los españoles, en cambio, trajeron a América piojos, pulgas, ratas, cucarachas y otras alimañas; enfermedades infectocontagiosas como viruela, sarampión, tos ferina, gripe, difteria, peste, tifus, tracoma, muermo, rabia, gonorrea, tuberculosis, lepra, fiebre amarilla, sífilis y otros, lo cual —junto con el esclavismo— diezmó a la población americana originaria. Podemos asegurar sin duda alguna que la medicina y la cirugía en las civilizaciones de la América precolombina —que llevaban cuatro siglos de adelanto respecto a Europa— fueron destruidas por los españoles.

Pero los españoles también trajeron a América el esclavismo y el tráfico de seres humanos. Esclavizaron a los nativos peruanos principalmente en los repartimientos, obrajes y mitas. En los obrajes los esclavos apenas recibían alimentos y debían trabajar casi sin descanso. En las mitas los varones de 14 a 60 años eran llevados atados a la mina de Potosí —distante 1.000 kilómetros del Cuzco— donde trabajaban en los socavones sin recibir alimentos, manteniéndose solamente a base de hojas de coca. Pasaban así muchas semanas, sin salir, y regresaba apenas un 10% de ellos. La mayoría moría por las hemorragias derivadas de la tuberculosis. Muchos se suicidaban antes de ser esclavizados e ir a una muerte segura.

Antes de la llegada de los españoles, en la América precolombina —según Denevan (2012)— había 112 millones de habitantes, de los cuales en el año 1.600 solamente quedaban 6 millones. Los españoles ocasionaron en América la despoblación más grande que se conoce en la historia de la humanidad. Un verdadero genocidio.

La iglesia de la época, bajo el pretexto de la ‘cristianización’, consintió y fue cómplice de los excesos de los colonizadores españoles (asesinato de Atahualpa; cruel muerte de José Gabriel Condorcanqui Tupac Amaru II; esclavitud y genocidio). La familia de Tupac Amaru, por ejemplo, desapareció completamente. Fernando, de 12 años, y Mariano, de 21, hijos de Tupac Amaru, fueron castrados y desterrados a España. Fernando, que llegó a España a los 14 años, no pudo trabajar; el rey le otorgó por escrito 9.000 pesos para su manutención pero nunca los recibió, de modo que Fernando vivió de la mendicidad y murió de hambre a los 30 años.

El colonialismo español y la aniquilación de los pueblos originarios y su avanzada cultura favoreció un formidable trasvase de riquezas y dinero desde América a Europa, lo que produjo el advenimiento de la revolución industrial y el nacimiento del capitalismo, en cuyos orígenes, que duda cabe, se hallan la esclavitud, el sufrimiento, la devastación y la muerte. El descubrimiento, conquista y aniquilación de Abya Yala —nombre originario de América—, cambió sin duda la historia de la humanidad.

Con información de AlbaTV