El ocio que nos imponen

Pedro Pérez
Tinta Roja

La juventud en el capitalismo se ve abocada a un modelo de ocio que adormece su conciencia de clase y no soluciona sus necesidades sociales. Por otro lado, el ocio cultural con sus precios desorbitados no ayuda a salir de esta dicotomía. El capitalismo necesita tener a trabajadores adormecidos que no se cuestionen su forma de vida. La droga y el alcohol son herramientas utilizadas para que la juventud no se organice y luche. Por otro lado, los medios de comunicación, jugando su papel de clase, criminaliza todo tipo de organización y lucha para que la juventud tenga miedo a la hora de cambiar el sistema.

Hace dos años empecé a trabajar de portero de discoteca. Al principio solo cubría bajas, por lo que eventualmente iba y venía en tren. Cuando salía a las 7 de la mañana las calles de Madrid eran un escenario post-apocalíptico de alguna película zombie de serie B.

En el viaje en cercanías portaba un libro que amenizase el trayecto y que casi siempre dejaba de lado para observar las conductas del resto de viajeros y viajeras. Tanto a la ida como a la vuelta abstrayéndome de las conversaciones concretas podría resumirlas en tres grandes grupos: drogas y alcohol desde consumido a por consumir, sexuales-sexistas donde se magnificaba a unos y se envilecía a otras y demostraciones sociales por ser el sujeto alfa del grupo.

Como soy marxista trataba de ir más allá y comprender qué llevaba a las personas de mi generación a alcoholizarse cada fin de semana.

El paro juvenil está cerca del 60%, el salario en su mínimo histórico, declarándose afortunados o afortunadas quienes llegan ya no a ser mileuristas si no a cobrar el salario mínimo interprofesional. La entrada de cine con palomitas cuesta lo mismo que una botella de alcohol de alta graduación. El teatro cuesta entre dos y tres botellas de alcohol, salir a cenar dos botellas, una escapada de fin de semana unas 15 botellas. Esto es comparando precio de una y otras cosas, pero si comparamos tiempo veremos que para hacer deporte de forma regular más allá de la pachanga de los domingos necesitamos unos horarios que nos lo permitan (cosa que si trabajamos entre semana será complicado) o un material determinado y aquí volvemos a la comparación dineraria, unos guantes y unas espinilleras para practicar deportes de contacto cuestan lo mismo que 10 botellas de alcohol, un kit completo para acampar entre 30 y 40 botellas de alcohol, un fin de semana de surf o de snow entre 6 y 8 botellas de alcohol, y si vivís en la capital sumadle transporte.

Los seres humanos necesitamos relacionarnos, es algo inherete a nuestra condición de seres sociales. Las formas de relacionarnos a través del ocio consisten en salir de fiesta, hacer deporte, viajar, pero nos encontramos en el capitalismo con una situación en la cual dependemos de salarios muy bajos que no nos permiten independizarnos y relacionarnos con otros jóvenes en nuestras casas propias o directamente de una paga mensual paterna. Del mismo modo el bajo salario junto a las condiciones laborales generan una frustración psicológica que se tiene que aliviar.

Para aliviarla hay dos formas, la primera más cómoda y sencilla es sedarse, que traducido a la sociedad capitalista consiste en emborracharse y/o drogarse cada fin de semana. La segunda es más ardua, costosa y larga, consiste en organizarse para cambiar las condiciones de vida que tenemos como conjunto de clase, también es la única capaz de solucionar el problema realmente.

Para finalizar no olvidemos la opinión generada por los medios de comunicación dónde se vanagloria las operaciones estéticas y los ciclos hormonales para dar el salto a la farándula mientras se silencian o criminalizan las luchas obreras.

Pero a mí si me dejan escoger lo tengo claro, yo no quiero ser tronista, yo quiero ser obrero.

Fuente: Tinta Roja