Guerra y Negocio

Macarena Escudero
Abogada

La guerra en Siria, como todos los otros conflictos actuales en Oriente Medio y el Magreb, y de forma generalizada cualquier conflicto bélico, aporta a unos pocos negocios millonarios. Mientras la región se desangra en un conflicto sin horizontes de solución en el que participan una diversidad de actores incapaces de conciliar, hay beneficiarios directos de la situación. El tráfico de armas, de drogas y ahora de migrantes crece de manera constante mientras los enfrentamientos no cesan.Particularmente en Siria, el conflicto armado se inició en 2011 cuando en el contexto de la denominada Primavera Árabe una serie de grupos heterogéneos con diversos objetivos y planes de acción –como el Ejército Libre Sirio, el frente Al Nusra (vinculado a Al Qaeda), el Estado Islámico o los separatistas del Kurdistán– comenzaron una pugna por el poder ostentado por el presidente Bashar Al Assad. Desde 2011 a la fecha los grupos rebeldes, moderados o extremistas, obtienen financiamiento de diferentes sujetos internacionales, cuando no se financian a través de actividades ilegales vinculadas a la producción de narcóticos y al tráfico de armas. Las mafias turca, búlgara, italiana, y otros sectores locales del hampa, sencillamente ingresan en el conflicto aprovechando sus frutos espurios, haciendo uso de las fronteras permeables que ha generado la movilización de refugiados para exportar e importar productos (y personas) desde y hacia las zonas calientes. Acusaciones encontradas aporta Occidente en la materia, haciendo cada vez más compleja la identificación de autores concretos, responsabilizando incluso a la CIA y a la OTAN por el crecimiento de los delitos de tráfico en la región en la que registran una permanencia notable.

Guerra y opio

Desde Afganistán procede la mayor cantidad de producción de heroína que circula por Oriente Medio. El país invadido por Estados Unidos como consecuencia de los hechos del 9/11 es el principal proveedor de esa sustancia consumida en Europa, tanto así que es capaz de abastecer el mercado final de manera completa. Algunos se atreven a considerar que la potencia norteamericana ha tenido una fuerte incidencia en el crecimiento de la producción, aunque más no sea en la crisis reinante que produjo en el país árabe luego del desembarco de sus tropas en 2001.

Lo cierto es que esa producción de heroína se escurre hacia Europa a través de varias rutas; una de ellas es la del conflicto Sirio. Los yihadistas del autodenominado Estado Islámico se han hecho con el control de algunas de estas rutas que atraviesan el norte de Siria e Irak e ingresan por las endebles fronteras del Kurdistán hacia Turquía, donde esperan las mafias de los babas.

El negocio para el Estado Islámico es inestimable en términos económicos, ya que como otras actividades de los yihadistas (extorsiones, pagos de tributos, exportaciones ilegales de petróleo) son fluctuantes de acuerdo a la ocupación efectiva de territorios y a las vicisitudes del conflicto armado, pero son fundamentales para la continuación de su lucha armada. Fundamental resulta también la provisión de anfetaminas para las tropas rebeldes (principalmente del llamado “captagón”); ya que a la inversa de la heroína que viaja desde oriente hacia Europa, Siria ha sido por mucho tiempo territorio de paso de drogas sintéticas que pasan desde Europa (del Este principalmente) hacia los países ricos del Golfo. Reportaba la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito en su informe anual de 2010 que las interceptaciones de anfetaminas en Medio Oriente habían crecido sustancialmente, apareciendo luego de iniciada la guerra civil en Siria como un país de consumo. Siria toma una parte de los envíos de sustancia y exporta el resto utilizando el excedente de la operación para adquirir armamento.Bulgaria aparece como un actor de esta última operación comercial. Los inicios de la mafia de Sofía en la comercialización de estimulantes se remontan a 30 años atrás, cuando se exportaba fenetilina a Alemania bajo el nombre de “captagón”, muy cotizado entre jugadores de fútbol de la Bundesliga. El negocio búlgaro mutó luego hacia Oriente y África, modificando la composición química del captagón inicial hacia una anfetamina mezclada con cafeína para producir efectos anestesiantes entre las tropas extremistas. Sucede que este tipo de estimulantes inhiben sensaciones como el hambre y el sueño o el dolor, siendo muy útiles para los combatientes.La mafia italiana del sur, como la Camorra, también ha aparecido vinculada a los asuntos ilegales de ISIS, con la detención en Sorrento, en el mes de marzo de Aziz Ehsan, un presunto contacto de la mafia napolitana con la yihad en tráfico de drogas y lavado de activos provenientes del narcotráfico.Como se ve, los involucrados son dispares y siempre ligados a los negocios ilegales locales, explotando los recursos en crisis para beneficiarse de la ausencia del Estado o la corruptela del mismo.

Guerra y armamento

La relación más estrecha con los delitos de intercambio ilegal se da en este ámbito y evidencia el camino opuesto en la cadena comercial internacional: mientras que los narcóticos viajan generalmente del tercer mundo hacia los países desarrollados; las armas son producidas por los desarrollados para el tercer mundo y los contratos en muchas ocasiones son oficiales, además de millonarios.

Del comercio oficial de armas, el 70% procede de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido y entre los 10 primeros fabricantes se encuentran también Alemania, España e Italia.

La triangulación estadounidense la llevaría a cabo Arabia Saudita. Entre 2010 y 2014 la monarquía árabe recibió armas por un valor de 90.000 millones de dólares. Gran parte de esas armas son llevadas a los grupos que combaten contra Al Assad, aliado del chiísmo que enfrentan a las monarquías árabes. Por su parte, Rusia se interesa en sostener al régimen Sirio mediante el envío de armas a sus ejércitos regulares porque así sostendrá su base militar mediterránea de Tartus. De esta manera, ya sea de manera oficial o ilícita, las armas que ingresan al conflicto armado en Siria proviene de Europa y hace el recorrido inverso que realizan los migrantes y los estupefacientes. Las rutas para lo ilegal nuevamente son las zonas permeables, los lugares de difícil acceso estatal o de corrupción desmedida de las autoridades. Como en el tráfico de sustancias aquí también existen acusaciones cruzadas por parte de las potencias occidentales. Mientras Rusia sostiene que Estados Unidos está detrás del comercio de armas en la región, gran parte del armamento que circula tiene sello de producción ruso, o soviético, en tanto los ex Estados de la Unión han continuado comerciando las armas desarrolladas en sus complejos militares previo a la desintegración de la URSS –especialmente en cuanto a armamento químico–.Desde el otro lado del mapa, se estima por ejemplo que Ceuta y Melilla son corredores de armas que provienen de Bélgica o Francia y que viajan a Oriente Medio a través de Marruecos hacia el Líbano, frontera esta última de gran extensión con Siria, de copiosa circulación y muy compleja de controlar para las autoridades libanesas. Las armas traficadas no sólo son fusiles u otras armas largas sino que, como la artillería antiaérea, los lanzamisiles o los antitanques son materiales que requieren un resguardo mucho mayor para la circulación, siendo mucho más sencillos de advertir en cualquier control. De esto último puede advertirse que la complicidad de las autoridades es mucho mayor que en el caso de los estupefacientes.

Guerra y personas

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) más de  1.000 personas han muerto en las últimas semanas en el Mar Mediterráneo y otras 13.000 han sido rescatadas al tratar de vadear hacia territorio europeo. Pero, el cruce desesperado de refugiados ha sido monopolizado por traficantes que ganan miles con cada pequeño bote que sale de las costas.

Dependiendo de la procedencia del migrante y del punto de partida el viaje cuesta en promedio unos 500 euros por persona, y otro tanto la adquisición de documentos para la salida del país de origen y el ingreso en territorio europeo. Los más cotizados son, claro, los pasaportes sirios, en tanto implican la presunción de que el migrante lo es por la guerra y no por motivos económicos. Aquí nuevamente se aprecia la presencia de los babas turcos, que controlan la partida de los botes semirígidos de tan sólo una docena de puntos en la costa mediterránea, por lo que es presumible la connivencia de las autoridades turcas, vinculadas, para algunos, con la desestabilización de la situación migratoria en Europa.

Guerra, ¿hasta cuándo?

No hay sectores locales totalmente probos; pareciera que el delito transcurre y el grupo que a su paso encuentra es conminado a participar de él, sean yihadistas, rebeldes moderados, o autoridades gubernamentales. El ejército libre de Siria se ha hecho de armas por las mismas rutas por las que se ha cuestionado la actitud permisiva de Bashar Al Assad y de su padre respecto de las armas que se decía Irán enviaba al Líbano.

Así, detrás de la guerra existe un negocio lucrativo para varios sectores de los territorios en conflicto y de los poderes. Negocio antiguo y acaudalado que termina en manos de unos pocos “hombres detrás” que conducen más que una mafia local. Siria hoy, es uno de los más lucrativos espacios para estas impunidades. Hasta cuándo podrá seguir el desastre humanitario en Siria y cuánto podrá soportar la comunidad internacional son preguntas sin perspectiva de respuesta. El drama de los refugiados sacude a Europa y la guerra civil interna ya está completamente internacionalizada. La muerte del niño sirio Aylán, que se convirtió en ícono del drama de los refugiados, llevó a la cárcel a tan sólo dos traficantes sirios. Más de trece mil personas se lanzaron esta semana al mediterráneo comandadas por traficantes. Al final, ¿qué pesará más?: ¿las ganancias de sacar partido del conflicto o el escándalo humanitario internacional?

Fuente: Resumen del Sur

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