El carácter imperialista de la Unión Europea

Javier Vázquez Moreno
Diario Octubre

El título original de este artículo es ‘El carácter imperialista de la Unión Europea y la contradicción de la tasa decreciente de ganancia’.

Antecedentes de la Unión Europea

La segunda guerra imperialista mundial se reduce a una guerra alemana en un primer intento de establecer su posición hegemónica en Europa. En este proceso influyeron cuestiones ideológicas como el pangermanismo y la justificación de la raza superior, de las que se aprovechó la dictadura nazi para legitimar su genocidio ante el pueblo alemán. Las élites nazis diseñaron un futuro hipotético en el caso de que ganaran la guerra. En el diseño de la Europa nazi, la moneda única, lo que ahora es el euro, se establecería en Europa como un mecanismo de dominación económica a través de un tipo de cambio único que endeudaría y desindustrializaría los territorios dominados, de la misma manera como ahora la burguesía alemana domina económicamente a los países periféricos de la actual U.E., es decir, su nuevo espacio vital. Quede claro que la moneda única es un instrumento imperialista de dominación que la burguesía alamana lleva tiempo intentando utilizar y que, efectivamente, está utilizando ahora con la actual construcción de la U.E.

Desequilibrios estructurales

La U.E. es una nueva forma de dominación económica a través de un tipo de cambio común y fijo (moneda única) que encarece las exportaciones de los países con un tipo de cambio sobrevaluado (puesto que el tipo de cambio común y fijo se establece como promedio del valor de cada moneda, quedando las de más valor devaluadas respecto a las de menos valor) polarizando la unión monetaria en países con déficits en la balanza de pago (exportaciones-importaciones), lo que endeuda a sus estados, y países cuyas mercancías han sido devaluadas por la devaluación de la moneda, lo que impulsa sus exportaciones al hacerlas más baratas respecto a los países con la moneda y consiguientemente las mercancías sobrevaluadas, con excedentes en su balanza de pagos. Es decir, países exportadores con superávit en la balanza de pago y países importadores con déficit en la balanza de pago, es decir, endeudados.

Imposibles soluciones a los desequilibrios estructurales

La unión presupuestaria defendida por los socialdemócratas que, por lo menos, han sabido percibir los problemas estructurales de la Unión Europea, tan sólo serían un parche al verdadero problema. El verdadero problema del tipo de cambio sobrevaluado no es tanto el desequilibrio en la balanza comercial y el endeudamiento consiguiente, es la pérdida constante de empleos por el exceso de las importaciones sobre las exportaciones; y la unión presupuestaria tan sólo sería un parche al verdadero problema del desempleo por el tipo de cambio sobrevaluado. La unión presupuestaria sólo resolvería el problema del endeudamiento, pues equilibraría los déficits y superávits de cada presupuesto en un presupuesto común, lo que no quita que sería un claro robo de nuestra soberanía en política fiscal, pero en ningún caso resolvería el problema del desempleo estructural. La unión presupuestaria tan sólo sería un parche a los problemas sistémicos de la U.E. y la única salida a éstos, es romper definitivamente con la moneda única y la actual U.E., recuperar la soberanía monetaria y devaluar el tipo de cambio para ajustarlo a la realidad que se esconde tras el tipo de cambio único, poniendo fin al desempleo estructural, los desequilibrios comerciales y el endeudamiento. La solución, por tanto, no es adornar nuestras cadenas, sino romperlas y construir un nuevo futuro sin ellas.

Por qué le interesa a la burguesía europea la moneda única

1. La U.E. beneficia a la burguesía de los países dominados/periféricos por las estructuras supranacionales sumamente antidemocráticas no vinculadas a ningún tipo de soberanía nacional que facilitan la imposición de privatizaciones con las que crecen las empresas de la burguesía nacional dominada ocupando el espacio del sector público y consiguen, mediante el crecimiento absoluto de la plusvalía total, contrarrestar la tasa decreciente de la ganancia. Si el límite del aumento de la plusvalía se encuentra en la limitada capacidad de consumo, el capital privado puede superar esta barrera a costa del sector público, creciendo ocupando el espacio del sector público. No obstante, la burguesía nacional de estos países tiene intereses antagónicos con la burguesía imperialista en tanto que sus exportaciones limitan el crecimiento de sus empresas y con el tipo de cambio sobrevaluado, dificultan sus exportaciones, limitando también su crecimiento. Por esto, no cabe descartar ningún proceso separatista burgués como pasó en el Reino Unido. 2. La U.E. beneficia a la burguesía imperialista en los países dominantes al crear un mercado exterior para la realización de su plusvalía mediante la realización de su capital-mercancías mediante la lógica anterior del tipo de cambio común que devalúa sus mercancías favoreciendo sus exportaciones para equilibrar la tasa decreciente de la ganancia evitando la crisis de sobreproducción, es decir, la obtención de mercados donde vender el capital-mercancías que el consumo del país imperialista no puede absorber para evitar la crisis de superproducción de mercancías. De esta manera, la clase capitalista alemana, ante la imposibilidad de una guerra imperialista contra Francia por la destrucción de sus capitales que la guerra implicaría, ha conquistado la hegemonía económica de Europa mediante la moneda común, el euro.

Salir de la Unión Europea

Ante un posible escenario de proceso independentista promovido por la burguesía nacional, debemos tener en cuenta, cómo realizar este proceso, para apoyarlo de manera que cause los menos daños posibles a las clases trabajadoras. Al salir del euro, la devaluación de la moneda traería enormes dificultades para el acceso al crédito de la burguesía nacional, ya que, con la devaluación de la moneda, los intereses a pagar por la burguesía industrial a los banqueros valdrían menos, eso sumado al aumento de la deuda externa. Las consecuencias negativas de la salida del euro, incomparables a nivel de gravedad económica con las consecuencias negativas de mantenerse en el euro, serían reducidas sobremanera con la creación de un polo financiero público y la nacionalización de los sectores estratégicos para facilitar el acceso al crédito. El control del movimiento de capitales también sería crucial para evitar los efectos desestabilizadores que tendrían en la economía los pánicos irracionales del mercado ante la salida del euro.

Fuente: Diario Octubre

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