En su colapso, la respuesta del capitalismo será fascista

Perdido el control interno y externo de los países; con la producción desorganizada y millones de migrantes; carentes de energía y materias primas; el núcleo fáctico corporativo usará la fuerza sin límites jurídicos ni éticos.

Lo comienzan a hacer cada vez más evidente ciertas actitudes:

“Washington puede comprometer sus principios de democracia y de protección de los derechos humanos si lo requieren intereses de seguridad, según palabras de Susan Rice, la asesora del presidente Obama en cuestiones de seguridad nacional.

‘A veces nos enfrentamos a un dilema doloroso cuando las necesidades urgentes para proteger nuestra seguridad entran en conflicto con nuestras obligaciones básicas en el campo de la democracia y los derechos humanos’, dijo Rice en una conferencia sobre derechos humanos.

’Tomamos decisiones difíciles. Cuando se violan los derechos [humanos y democráticos], nosotros seguimos insistiendo en su cumplimiento. Sin embargo, no podemos, y no vamos a ocultar que a veces tomamos soluciones de compromiso a corto plazo’, subrayó la asesora de Obama.

‘La defensa de los derechos humanos no es nuestro único interés y no lo ha sido nunca. Debemos defender EE.UU., nuestros ciudadanos y nuestros aliados con todas las herramientas a nuestra disposición, entre ellas, cuando es necesario, la fuerza militar’, enfatizó.” [RT]

Las afirmaciones de Rice son principios permanentes inherentes a la propia esencia del sistema capitalista. No fue ni es algo nuevo, pero será peor aún, de alcance global, con un cambio radical del sistema productivo y un genocidio multiplicado y generalizado.

Este es el principal problema de la humanidad, sin embargo, entre los políticos de ‘izquierda’ este hecho no se hace visible. Se omite la palabra socialismo, así como hablar claramente de una alternativa civilizatoria humanista y explicar sin tapujos que la humanidad dispone de recursos finitos.

El discurso habitual consiste en pedir reformas al capitalismo, casi ‘rogarle’ una ‘suavización’ de su proceder, cuando de lo que se trata en realidad es de acabar con él mediante un proceso de cambio revolucionario.

Estaba y está claro, nadie debe dudar acerca de estas declaraciones ‘oficiales’ emitidas por miembros de la cúpula gobernante de Estados Unidos: ‘Ni compromiso por la democracia liberal ni sujeción a los derechos humanos. Defensa de intereses.’

Estos principios se convertirán cada vez más en una terrible realidad si no se construye un socialismo sostenible, humanista, solidario. La tarea no es mejorar el capitalismo terminal —sin fecha precisa de extinción—, sino superarlo y reemplazarlo por un sistema más justo que garantice el bienestar y la felicidad de todos los seres humanos y la supervivencia misma de la civilización.

Con información de Diario Octubre

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