¿Es un ‘dogma’ el Leninismo?

Muchos coinciden en que la responsabilidad de la revolución no puede recaer sólo en los hombros del líder y las masas desorganizadas. Pero ¿cómo pretender organizar a las fuerzas motrices de la revolución para mantener el poder político y enfrentarse con éxito al imperialismo y la burguesía; tomar las riendas económicas de la nación, romper con la obsoleta maquinaria del Estado burgués y trascender el modo de producción mercantil, expropiar a los expropiadores y socializar los medios fundamentales de producción sin antes contar con una organización revolucionaria capaz?

Algunos desconocen la historia de la revolución bolchevique o la conocen de manera sesgada. ¿Cómo se explica que la revolución soviética haya podido derrotar al nazismo e industrializar la URSS si se ignora el papel del Partido Comunista Soviético? ¿Bastó sólo el liderazgo de Lenin para hacer la revolución y sentar las bases de una nueva sociedad, cualitativamente superior a la capitalista?

Carlos Marx, a quien algunos sólo recuerdan por su crítica fulminante al capitalismo, fue siempre consciente de la necesidad de organizar a la vanguardia de la clase obrera como medio imprescindible para hacer la revolución. Marx se oponía a todo “espontaneismo”. Pero fue el padre de la revolución rusa, Vladimir Ilich Lenin, quien más aportó al respecto.

En su libro ¿Qué hacer? Lenin escribía:

No puede haber un movimiento revolucionario sólido sin una organización de dirigentes estables que guarde la continuidad (…) dicha organización debe estar formada, en lo fundamental, por hombres que hagan de las actividades revolucionarias su profesión. Un partido que se une por la educación del proletariado (…) salvaguardando siempre su independencia política (…) No puede existir una revolución sin un partido revolucionario (…) La revolución es sólo obra de revolucionarios.” 

Para que un partido sea genuinamente revolucionario debe tomar lo mejor de las experiencias históricas de los partidos marxistas-leninistas y adaptarlas a la realidad propia de cada país. Dicho partido debe estar constituido por una dirección colectiva despojada de cargos administrativos dentro del Estado y someter a este último a su poder y lineamientos, y no al contrario.

Si por opinar de esta manera nos tachan de “dogmáticos”, no nos importa. ¡Nos asiste la razón que nos proporciona la inobjetable realidad histórica!

Artículo basado en un trabajo del investigador y analista internacional Basem Tajeldine

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