EEUU aceptó en secreto la capacidad nuclear de Israel

Documentos desclasificados recientemente por el Gobierno de Estados Unidos revelan que en 1969, el entonces presidente norteamericano Richard Nixon, aceptó en secreto el potencial nuclear ofensivo del régimen israelí, una estrategia que perdura 45 años después. La información se da a conocer a pocos días de que Estados Unidos anunciara un paquete de nuevas sanciones a Irán por supuesta violación de las sanciones impuestas con anterioridad en relación al desarrollo de su programa nuclear con fines pacíficos.

De acuerdo a los documentos desclasificados, de más de un centenar de páginas, el 26 de septiembre de 1969 el presidente estadounidense sostuvo un encuentro con la primera ministra de israelí, Golda Meir, donde acordaron el reconocimiento de la capacidad nuclear del Estado sionista, a cambio de que este no la hiciera pública, según recoge la agencia EP.

Los documentos describen los infructuosos intentos de Estados Unidos para disuadir a Israel de sus ambiciones nucleares y su posterior postura pública de ambigüedad sobre el programa nuclear israelí, tras la histórica conversación secreta entre Nixon y Meir.

Desde entonces, Israel guardó absoluto silencio, sin confirmar ni desmentir la existencia d su arsenal nuclear, obstaculizando las gestiones por declarar a Medio Oriente como Zona Libre de Armas Nucleares.

Según reproduce EP, la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS) sugirió en 2006 la posibilidad de que el estado israelí contara con 200 cabezas nucleares, convirtiéndose en la sexta potencia nuclear del mundo, detrás de Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China.

“Sabemos que Israel va camino de desplegar un sistema de misiles tierra-tierra con una autonomía de 400 kilómetros con capacidad nuclear, tenemos pruebas circunstanciales de que Israel se ha hecho con material fisible y contamos con informes no verificados de que Israel ha comenzado a fabricar armas nucleares”, sostiene uno de los documentos desclasificados del entonces director de la Oficina del Departamento de Estado para Oriente Próximo, Rodger P. Davies.

Dicho documento, escrito a cuatro meses del encuentro entre los líderes, puso en marcha un plan de acción para convencer a Israel de que firmara el Tratado de No Proliferación Nuclear y aceptara la inspección de la planta de Dimona, donde se supone realizó investigaciones sobre las armas de exterminio masivo, y recibiera a cambio misiles no nucleares  capaces de alcanzar la mayor parte de las ciudades árabes.

En los documentos, el nombre que más se repite es el del entonces embajador de Israel en Estados Unidos y posterior primer ministro, Itzak Rabin, precisa EP. Tras varios encuentro con el diplomático, previos a la llegada de Meir, el Gobierno de Nixon concluyó, “se ha dejado claro, de manera explícita e implícita, que Israel quiere armas nucleares por dos motivos: primero, para disuadir a los árabes y segundo, en el caso de que falle la estrategia de contingencia e Israel estuviera a punto de verse derrotada, destruir a los árabes en un Armagedón nuclear”.

Mientras el Departamento de Estado y la CIA se mostraban más escépticos respecto al desarrollo del programa nuclear israelí, el Departamento de Defensa, la Agencia de Seguridad Nacional y la Agencia de Inteligencia de Defensa sostenían que Israel ya contaba con la bomba atómica o estaba a punto de conseguirla.

Finalmente, el Gobierno de Nixon concluyó que si bien el desarrollo nuclear israelí podría incentivar al resto de los países de la región a obtener ese tipo de armas, era preferible no debilitar a su aliado israelí frente a una posible “amenaza” del mundo árabe.

Fuente: PIA

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