Hallazgo y traslado de los restos del Che Guevara a Cuba

El traslado a Cuba de los restos del Che revivió los dolorosos momentos de la muerte del Guerrillero Heroico, como lo conocen todos los cubanos, y de sus compañeros. Y al mismo tiempo se completó la larga espera para que sus restos reposen en el sitial de honor que merecen. Transitoriamente fueron depositados los restos en la Sala Granma del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Memorial del Che y sus compañeros de lucha

Memorial del Che y sus compañeros de lucha. Cuba.

Reseña

Encontrar los restos del comandante Ernesto Che Guevara tardó cerca de 30 años, tiempo durante el cual se acumularon los testimonios de guerrilleros, militares y campesinos bolivianos que desde diferentes ángulos vivieron aquellos acontecimientos.

La mayoría de las descripciones oficiales aseguraban que el cadáver había sido incinerado y las cenizas lanzadas desde un avión sobre la selva. Sin embargo, minuciosas investigaciones posteriores determinaron que el cadáver del Che fue trasladado desde la escuelita de La Higuera donde lo asesinaron hasta el cuartel del regimiento “Pando” en Vallegrande a las dos de la madrugada del 11 de octubre. Allí los militares bolivianos tenían cuatro tanques de combustible para la incineración del cuerpo, pero no pudieron efectuarla por la cercanía del amanecer, que no permitía el tiempo necesario para ese proceso. También le temieron al alto grado de susceptibilidad que estos acontecimientos provocaban entre los pobladores de Vallegrande y a la presencia de periodistas y corresponsales extranjeros. Estos factores determinaron que fuera enterrado en la misma zanja que un tractor cavó para los demás guerrilleros.

Búsqueda

El lugar permaneció completamente oculto hasta el 21 de noviembre de 1995, cuando en forma sorpresiva el general retirado Mario Vargas Salinas declaró a medios de prensa que el Che había sido sepultado bajo la pista de aterrizaje del antiguo aeropuerto de Vallegrande, localidad del sudoriente boliviano.

Tres días después, en medio del revuelo internacional causado por la noticia, el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada firmó un decreto mediante el cual autorizaba iniciar la búsqueda. Soldados bolivianos fueron comisionados para comenzar la labor, aunque el sitio exacto aún no estaba precisado porque Vargas Salinas, al visitar el viejo aeródromo, dijo que no recordaba ese dato.

El 1 de diciembre llegó a Vallegrande un grupo mixto de antropología forense formado por argentinos y cubanos, además de geofísicos también cubanos y técnicos italianos. Las pesquisas se desarrollaron en tres períodos, que sumaron en total unas 13 semanas, hasta el 31 de marzo de 1996.

Las áreas investigadas abarcaron, además de la pista, terrenos adyacentes correspondientes al servicio de caminos, el basurero, el vivero, el cementerio, la sede del antiguo regimiento Pando, el hospital, el Rotary Club y la cañada de Arroyo. En esta última, fueron exhumados cuatro cadáveres y se logró identificar a uno de ellos como perteneciente al guerrillero boliviano Jaime Arana Campero (Chapaco). Según el reporte de los científicos, hasta el 31 de marzo se abrieron 210 fosas, de ellas 32 indicadas por el georadar, 28 por los geofísicos cubanos y 150 de acuerdo con descripciones históricas.

Entre abril y octubre de 1996 se desarrolló una fase de investigación histórica, a cargo de la historiadora y socióloga cubana María del Carmen Ariet, quien centró su labor en cotejar y estudiar los numerosos testimonios y versiones existentes sobre la lucha guerrillera. Mientras, en el mes de junio fueron encontrados los restos del internacionalista cubano Carlos Coello (Tuma) en el poblado de Florida, provincia de Cordillera.

En diciembre de 1996 fue enviado a Bolivia un equipo multidisciplinario cubano con el fin de profundizar en las investigaciones científicas, el cual realizó estudios geológicos hasta marzo de 1997. La que sería última fase comenzó el 21 de mayo por medio de un grupo de expertos cubanos entre los que figuraron el doctor Jorge González, director del Instituto de Medicina Legal y representante de los familiares de los combatientes, el arqueólogo Roberto Rodríguez, el antropólogo forense Héctor Soto y la historiadora María del Carmen Ariet.

Junto con ellos trabajaron los geofísicos Noel Pérez, José Luis Cuevas y Carlos Sacasas, quienes emplearon la tecnología más avanzada para delimitar el área (10 mil metros cuadrados) que ocupaba la antigua pista. La hipótesis fundamental de esta labor fue reconocer en diferentes campos geofísicos las anomalías producidas por la actividad antrópica, partiendo de un supuesto de que las propiedades eléctricas, magnéticas y elásticas tienen variaciones en lugares donde se realizan excavaciones.

En las pesquisas también participaron los antropólogos forenses argentinos Patricia Bernardi, Alejandro Inchaurregui y Carlos Somigliana. Mientras en Cuba otro grupo, compuesto de más de 50 científicos, pertenecientes a alrededor de 15 instituciones, brindaba un valioso apoyo a los trabajos.

Primeras evidencias

El hallazgo de la fosa número 7, realizado el 28 de junio, marcó el punto culminante de las tareas de búsqueda. En los días siguientes, hasta el 1 de julio, fueron encontradas sucesivamente las osamentas de siete cuerpos.

La atención de muchos de los presentes se concentra en la osamenta número dos. Se trata de los restos más completos. Todavía se conserva parte de una chaqueta verde olivo sobre el torso y el cráneo. En la pelvis quedan pedazos de un cinturón de cuero. A la osamenta le faltan las manos. Esas son las primeras evidencias. Luego se determinarán otras. La prominencia de los arcos superciliares coincide con esa característica en la frente del Che. La ausencia de un molar superior izquierdo también corresponde con su ficha dental.

En la madrugada del martes 8 de julio fueron trasladados los restos de los siete guerrilleros hacia la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. En la morgue del Hospital Japonés se efectúan los exámenes finales mediante equipos computarizados. El viernes 11 analizan los resultados y se depositan las osamentas en pequeñas cajas.

Finalmente, los periodistas enviados a Vallegrande por medios informativos de todo el mundo recibieron la confirmación de la noticia tanto tiempo esperada: los restos hallados son los del comandante Ernesto “Che” Guevara, los internacionalistas cubanos René Martínez Tamayo (Arturo), Alberto Fernández Montes de Oca (Pacho) y Orlando Pantoja Tamayo (Antonio), los guerrilleros bolivianos Simeón Cuba (Willy) y Aniceto Reynaga (Aniceto), y el combatiente peruano Juan Pablo Chang (El Chino).

Una delegación oficial cubana, presidida por el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, viajó a Bolivia para acompañar los restos del Che y de los cuatro combatientes hallados (incluido Carlos Coello).

Recibimiento

El 12 de julio de 1997, en horas de la noche, llegan a Cuba los osarios del Che y otros seis compañeros caídos junto a él en Bolivia. En nombre de los familiares, Aleida Guevara March dijo: «Le pedimos, Comandante, que nos haga el honor de recibir sus restos; más que nuestros padres, son hijos de este pueblo que tan dignamente usted representa.» «Hoy llegan a nosotros sus restos, pero no llegan vencidos; vienen convertidos en héroes, eternamente jóvenes, valientes, fuertes, audaces. Nadie puede quitarnos eso; siempre estarán vivos junto a sus hijos, en el pueblo.» Aleida Guevara March.

En la sala Caturla de la Biblioteca Provincial Martí, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, entonces primer secretario del Partido en Villa Clara, realizaron la primera guardia de honor al Che, en la noche del 14 de octubre de 1997. El tributo del pueblo se realizó durante los días 15 y 16.

Ceremonia de recibimiento

La ceremonia de recibimiento se efectuó el 12 de julio en el aeropuerto militar de San Antonio de los Baños, localidad cercana a La Habana. El Comandante en Jefe Fidel Castro presidió el acto que millones de cubanos observaron a través de la televisión.

Las salvas de artillería honraron las glorias de estos héroes latinoamericanos, mientras las palabras de Aleida Guevara March (hija del Che) los evocaron eternamente jóvenes, valientes, fuertes, audaces.

El traslado a Cuba de los restos del Che revivió los dolorosos momentos de la muerte del Guerrillero Heroico, como lo conocen todos los cubanos, y de sus compañeros. Y al mismo tiempo se completó la larga espera para que sus huesos reposen en el sitial de honor que merecen. Transitoriamente fueron depositados los restos en la Sala Granma del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Desde el 11 de octubre hasta el amanecer del martes 14, unas 300 mil personas desfilaron silenciosamente por el Memorial José Martí de la capital, ante los osarios del Che y seis miembros de la guerrilla.

Ese día el cortejo fúnebre partió hacia Santa Clara, ciudad donde libró el Che la batalla decisiva por la libertad de Cuba, en 1958. Allí recibió también el postrer homenaje de millares de santaclareños. En la plaza que lleva el nombre de Ernesto Guevara, debajo de la estatua en bronce del Che, se construyó un mausoleo que simula una cueva guerrillera donde, frente a los nichos que guardan los restos, arde una llama eterna. Fidel Castro hizo un emotivo discurso en el acto final de las honras fúnebres.

Memorial

El 17 de octubre de 1997, quedó inaugurado el Memorial donde actualmente se encuentran los restos del Guerrillero Heroico y su Destacamento de Refuerzo. Durante la ceremonia efectuada en la Plaza nuestro Comandante en Jefe expresó:

Con emoción profunda vivimos uno de esos instantes que no suelen repetirse.No venimos a despedir al Che y sus heroicos compañeros. Venimos a recibirlos.
Veo al Che y a sus hombres como un refuerzo, como un destacamento de combatientes invencibles, que esta vez incluye no solo cubanos, sino también latinoamericanos que llegan a luchar junto a nosotros y a escribir nuevas páginas de historia y de gloria.
Veo además al Che como un gigante moral que crece cada día, cuya imagen, cuya fuerza, cuya influencia se han multiplicado por toda la tierra.
¿Cómo podría caber bajo una lápida?
¿Cómo podría caber en esta plaza?
¿Cómo podría caber únicamente en nuestra querida pero pequeña isla?Solo en el mundo con el cual soñó, para el cual vivió y por el cual luchó hay espacio suficiente para él.” [1]

Referencias

[1] Discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz, en la ceremonia central por el XXX Aniversario de la caída en combate del guerrillero heroico y sus compañeros y la inhumación de sus restos, en el monumento de la Ciudad de Santa Clara, Villa Clara, el 17 de octubre de 1997. Disponible en: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1997/esp/f171097e.htm.

Enlaces externos

Ernesto Che Guevara
Centro de Estudios Che Guevara

Fuentes citadas en el artículo original

Artículo: Che. Disponible en: Cuba Socialista
Artículo: Hallazgo de los restos. Disponible Periódico Granma
Artículo: restos mortales. Disponible en: Prensa Latina

Fuente: EcuRed

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