El símbolo más odiado y su origen

Hace unos años, durante un viaje por la India, me sorprendió encontrarme con uno de los emblemas mejor conocidos del mundo, y probablemente el más odiado. No es que no supiese que la cruz gamada tuviese sus orígenes en aquellas tierras, pero no esperaba que fuese omnipresente, y menos a estas alturas. Camiones, autobuses y coches los llevan pintados adelante y atrás; está en los templos, en la publicidad de varias marcas; incluso la vi tatuada en el brazo de un hombre. Y es que la svástica sigue representando la buena suerte y el bienestar en algunas culturas, lo cual no tiene nada de criticable, aunque en occidente nos traiga los peores recuerdos de uno de los periodos más oscuros de la historia.

Bandera del Tercer Reich

Bandera del Tercer Reich

Una insignia milenaria

Existen varias teorías sobre el origen de la esvástica, y todas se remontan a tiempos prehistóricos. Se han encontrado objetos que representan esvásticas o figuras similares en Ucrania, la India, Egipto, China, varios países europeos y hasta en América del Norte, antes de Colón. Se cree que el símbolo está tan extendido que apareció independientemente en varios lugares, como una forma de proto-escritura, y en relación con algún aspecto de la naturaleza. Una hipótesis es que cada brazo encarna cada una de las cuatro estaciones, donde los ángulos de 90º en cada rama vienen a ser los equinoccios y solsticios. Otra interpretación es que personifican los cuatro elementos básicos, tierra, viento, fuego y agua. Para los hindús es nuestra galaxia en espiral dentro del universo y no falta quien la explica como la cuadratura del círculo. Pero hay una versión que señala el origen en algo más práctico y prosaico, y no es más que el patrón de tejido que se utiliza en muchas cestas, de la antigüedad y del presente. Puede que el origen de la esvástica sea simplemente una greca fácilmente reproducible.Esvástica hindú

Independientemente de su significado, la usaron lo griegos, los romanos, los ilirios y los celtas. Hay esvásticas en iglesias cristianas del periodo románico, gótico y de la Edad Media, decenas de ejemplos en Ucrania, el Reino Unido, Francia e Italia. No obstante, después del Renacimiento dejó de usarse en Europa, hasta que el arqueólogo aficionado Heinrich Schliemann descubrió esvásticas en objetos excavados en Troya, y los asoció con figuras similares encontradas en piezas de cerámica en Alemania.

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Schliemann pensó que el origen proto-indo-europeo de la esvástica enlazaba de cierta manera a los pueblos arios con los alemanes modernos y, aunque él no vio en ello un elemento nacionalista, otros sí lo aprovecharon para proclamar sus teorías racistas.

Adopción nacionalista

A principios del siglo xx, al menos dos organizaciones utilizaban la esvástica con connotaciones nacionalistas, la Orden de los Nuevos Templarios, una institución semi-secreta que más apuntaba hacia el esoterismo que hacia la política, y la Sociedad Thule, originalmente llamada el Grupo de Estudio de la Antigüedad Germánica, una comunidad ocultista y völkisch abiertamente racista activa en Alemania y Austria. De hecho, se obligaba a los nuevos miembros a firmar una declaración de sangre:

“El abajo firmante jura que, hasta donde sabe y cree, ninguna sangre judía o de color fluye por sus venas ni por las de su esposa, y que entre sus ancestros no hay miembros de las razas de color”.

Precisamente entre los cofrades de la Thule-Gesellschaft se encontraba el Dr. Friedrich Krohn, patrocinador del Partido de los Trabajadores Alemanes (DAP) de Alfred Rosenberg, también miembro de la Sociedad Thule, y que poco después se convirtió en el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP) tras su reorganización por un veterano de la Primera Guerra Mundial, Adolf Hitler. La relación era más cercana de lo que se pensaba entre el dentista Krohn y el cabo austriaco, pues este era un asiduo visitante de la biblioteca de aquel. Cuando después de ver una orgía de banderas con la hoz y el martillo en una reunión comunista, Hitler pensó que a su partido le hacía falta un símbolo que unificase a todos los nacionalista y anti-semitas, y tras la sugerencia de Krohn, la esvástica fue elegida. El mismo Hitler diseñó la bandera que poco después ondearía ubicua en la Alemania nazi.

Lo malo es que no todos los que usaban la esvástica alrededor del mundo eran nazis.  En 1922, un equipo femenino de hockey canadiense se puso la cruz gamada como escudo, lo mismo que había hecho 15 años antes el equipo de baloncesto de una escuela para nativos americanos en Oklahoma, todo esto sin conocer la existencia de hitler y sus secuaces. La cervecera danesa Carlsberg la utilizó en su publicidad desde mediados del siglo XIX hasta mediada la tercera década del siguiente, cuando el símbolo comenzó a asociarse con los nazis. La fuerza aérea finesa también utilizaba la cruz con los cuatro brazos partidos como insignia, al igual que muchos otros aviadores de otros países que la seguían viendo como un amuleto de buena suerte.

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Pero como muchas otras cosas (el saludo romano, por ejemplo, al que muchos ignorantes consideran como un saludo estrictamente fascista), las atrocidades nazis terminaron por darle una connotación negativa a un símbolo perfectamente inocente. En occidente es casi impensable que una persona con cierta inteligencia aparezca en público con una esvástica. No es así en Asia, especialmente en los países budistas, que la siguen dibujando y portando como fetiche. La esvástica ha sido erradicada de nuestra sociedad occidental, pero no podemos decir lo mismo de otros símbolos cuyos promotores han causado aún más muerte y miseria que los nazis. A ver hasta cuando…

Fuente: Ciencia Histórica

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