La alta tecnología al servicio del crimen de Estado

Peter Baofu
Pravda

Hugo Chávez, el que fuera presidente de Venezuela durante 14 años durante 14 años, murió como se sabe en el 2013, después de haber luchado denodadamente contra el cáncer que acabó con su vida.

Los medios de prensa indicaron que, aparentemente, la causa de su muerte fue un ‘ataque al corazón’. Sin embargo, tres años después una pregunta inquietante continúa sin respuesta ¿Qué fue realmente lo que lo mató? No se trata de una pregunta retórica, ya que las respuestas  que muchos proporcionan a la misma apuntan a una tendencia que se está observando en la política global contemporánea, de asesinar a políticos de “comportamiento incómodo”,  con la utilización de  alta tecnología.

¿Casualidades?

En el curso de los últimos años, un buen número de personalidades que se oponían a las políticas de los Estados poderosos en el escenario mundial han sido víctimas de asesinatos ejecutados con procedimientos de alta tecnología, que frecuentemente no suelen dejar el más mínimo rastro y pueden acabar con la víctima con una muerte lenta y dolorosa. Este tipo de “asesinatos silenciosos” se está convirtiendo en los últimos años  en un medio cada vez  utilizado por parte de algunos Estados que  dominan el escenario mundial.

Basta con considerar algunos casos polémicos de presuntas  tentativas de asesinatos, en los que a lo largo de dos décadas se ha utilizado este tipo de altas tecnologías para la liquidación de personalidades politicas cuyas actividades ha puesto en juego los intereses de grandes potencias:

1. Cristina Kirchner, la hasta hace poco fuera presidente de Argentina. Cáncer de tiroides, en 2011

2. Ollanta Humala, actual presidente de Perú. Diagnóstico: cáncer intestinal, en 2011.

3. Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela, con el cáncer de próstata, en 2011.

4. Luiz Inácio Lula da Silva, ex presidente de Brasil, con el cáncer de la laringe, en 2011.

5. Néstor Kirchner, ex presidente de Argentina, con el cáncer de colon, en 2010.

6. Fernando Lugo, ex presidente de Paraguay, con el cáncer linfático en 2010.

7. Evo Morales, actual presidente de Bolivia, con cáncer en las cavidades nasales, en 2009.

8. Dilma  Rousseff, actual presidente de Brasil, con el cáncer en el sistema linfático, en 2009.

9. Alexander Litvinenko, ex agente de los servicios secretos de Rusia, con el polonio-210 intoxicaciones, en 2006.

10. Yasser Arafat, el ex presidente de la OLP, con hemorragia cerebral, en 2004

11. Khaled Meshaal, líder de Hamas, con el cierre venenosa del cerebro, el curso del año 1996.

La lista podría ser completada con otros ejemplos, por lo que las personalidades citadas lo son a título  ilustrativo , pero no  exhaustivo.

¿Incidentes aislados?

A primera vista, todos estos casos tienen la apariencia de incidentes aislados. No obstante, después de un examen más aproximado ponen de relieve una creciente y preocupante tendencia a la comisión de asesinatos ejecutados a través de estos instrumentos de alta tecnología en la política global contemporánea, en la que todas estas personas coincidían en ser opositores a las políticas de las potencias.

En los  ocho primeros casos citados, fueron afectados políticos radicalmente opuestos a la intervención estadounidense  en América Latina.

Esto justamente fue lo que llevó  a Chávez a formularse públicamente en el año 2011 la pregunta: “¿Sería tan extraño que los EE.UU hayan inventado una novísima tecnología para difundir el cáncer y lo vayamos a tener que saber dentro de  50 años? Y agregó  : ‘Yo no sé, pero … es muy extraño lo que estamos contemplando:   Lugo  por el cáncer, Dilma cuando se convirtió en candidata presidencial. Yo, entrando en un año electoral. No hace mucho tiempo Lula y ahora Cristina …. Resulta muy difícil explicar, incluso con la ley de las probabilidades, lo que nos está ocurriendo a algunos líderes de la izquierda latinoamericana.Es cuando menos extraño, muy extraño”  

El amigo de Chávez, Fidel Castro, que ha sobrevivido  a cientos de intentos de asesinato por parte de los Servicios de Inteligencia de los Estados Unidos utilizando alta tecnología,  le dio un consejo al presidente venezolano: “Ten cuidado . Ellos han desarrollado sofisticadas tecnologías . Y tú eres muy descuidado. Ten cuidado con lo que comes, lo te dan a comer … Te descuidas y con  una aguja  te inyectan no sé qué… .

En el día de la muerte de Chávez, el  mismo vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo en un discurso a la nación que ‘no tengo duda de que la salud del Comandante Chávez fue  atacada por nuestros enemigos”. 

Posteriormente, el general José Ornella, jefe de la guardia presidencial de Venezuela, se hizo eco de la preocupación de vicepresidente, Nicolás Maduro, que algún tipo procedimiento criminal estuvo implicado en el cáncer de Chávez. “Tengo la convicción de que será sólo dentro de 50 años años cuando  clasificarán algún documento en el que se demostrara  la mano del enemigo estuvo involucrada la muerte del presidente Chávez”.

Poco tiempo después  de la muerte de Chávez, Kurt Nimmo escribió el 6 de marzo de 2013:

«Quienes descartan que la CIA fue responsable de la muerte por cáncer de Hugo Chávez deberían de tener  en cuenta el vídeo correspondiente a la década de los 70, en el que se muestra una pistola de dardos diseñada por  la CIA. En el vídeo en cuestión, el arma está descrita como inductora de ataques al corazón. Ciertamente en el documento no se menciona el cáncer. Pero lo que sí sabemos es que la CIA utilizó al Dr. Alton Oschner, ex presidente de la Sociedad Americana del Cáncer, para llevar a cabo una investigación encubierta para la Agencia. Parece evidente que si ya desde los años 70 estaban en condiciones de inventar este tipo de dispositivos, imagínense cuánto más podrían hacer ahora en la década de 2010″.

Sucede, además, que Lubov Lulko escribió el 05 de enero de 2012 que ya existían diferentes tecnologías para infligir el cáncer a los opositores, como ‘radiaciones alfa, ondas electromagnéticas, o productos químicos ‘que pueden contribuir a la aparición y desarrollo de tumores’. Tales esfuerzos de investigación están siendo desplegados por parte de algunas potencias con el objetivo de ‘inventar nuevos tipos de armas biológicas, químicas y las armas electrónicas ‘para matar a sus enemigos.

El caso Litvinenko

Este tipo de armas sofisticadas tienen mucho que ver con el asesinato de Alexander Litvinenko  a manos del  gobierno de Putin. A su llegada a Londres, Litvinenko continuó prestando su apoyo al oligarca ruso en el exilio Boris Berezovsky, en su poderosa campaña mediática en contra de Putin y su gobierno.

El principal sospechoso de ser el inductor del envenenamiento que acabó con la vida de Litvinenko fue el ex oficial del Servicio de Protección Federal de Rusia  (FSO) Andrei Lugovoy, que en la actualidad permanece bajo protección en Rusia. Las investigaciones de las autoridades británicas sobre las circunstancias que rodearon la muerte de Litvinenko provocaron serias dificultades diplomáticas entre los gobiernos británico y ruso.

Procedimientos similares a los usados para envenenar a  Alexander Litvinenko fueron utilizados igualmente por parte del gobierno de Israel contra Yasser Arafat, el ex presidente de la OLP. O para acabar con la vida de  Khaled Meshaal, líder de Hamas, provocándole una hemorragia cerebral en 2004.

Sin embargo,  el uso de estas tecnologías letales no siempre acaba en éxito. En los 11 intentos de asesinato que hemos citado anteriormente, 4 de ellos fueron exitosos, es decir, en los casos de Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Alexander Litvinenko, y Yasser Arafat. En los casos restantes, fracasaron.

Fuente y traducción: Canarias Semanal

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