Validez y sentido real del marxismo

Manuel Moncada Fonseca
Profesor universitario

Es innegable que los aportes de los clásicos del marxismo no pueden ser absolutizados ni tomados como dogmas de fe. Marx, Engels y Lenin no actuaron en esa dirección. Nada de lo que dijeron se destinaba a ser citado como si se tratara de verdades eternas o fuera de contexto. Sus concepciones no son aplicables porque no están en función de ello y no son instrumentos, ni herramientas, ni mucho menos recetas de cocina.

Su valor reside en servir de brújula a la comprensión de la sociedad en su conjunto como historia siempre en movimiento y como guía para la acción; con sus componentes en permanente interacción y contradicción. Su punto de partida es la consideración de que la lucha de clases, allí donde impera la propiedad privada, la familia patriarcal y, por ende, el estado opresor, es el motor de la historia. empero, esa lucha no se desenvuelve de forma idéntica, sino diversa porque no se corta con las mismas tijeras por doquier.

Por lo mismo, no debe ser interpretada de modo mecánico. Opera de modo no sólo dialéctico sino también muy complejo. Estimamos que, aunque se expresa en el ámbito local, en la actualidad debe comprendérsela como fenómeno de fondo global, sobre todo porque las burguesías locales son, hoy con más profundidad que nunca, sucursales de la abigarrada burguesía internacional con sus corporaciones de toda laya, sobre cuyos “atributos” no es poco lo que se conoce.

Por otra parte, las fuerzas populares son altamente permeables por la ideología imperial, lo cual complica el panorama. Por tal razón, en el mundo de hoy se ve a no pocos pueblos votando por los programas que los asfixian, o bien a favor de aquéllos que los favorecen [1].

“El dogma no es un itinerario sino una brújula en el viaje”

Mariátegui, uno de los grandes maestros de marxismo en Nuestra América, brinda muchos aportes para interpretar debidamente a los clásicos. Ello más allá de los intelectuales que niegan de hecho su apego a las concepciones de aquéllos.

En el buen sentido de la palabra, Lenin fue el gran revisionista de Marx, como expresaba Mariátegui. Y aunque muchos pretendan negar su aceptación al papel de la economía y de la producción material en general -asunto que tiende a mal entenderse en tanto que se le absolutiza y se le examina sólo en un plano local y no en el internacional, porque sólo así se le puede comprender más cabalmente- el Amauta lo supo entender de ese modo. Fue también en el buen sentido de la palabra, un revisionista.

De él son estas líneas: “Nada resulta más evidente que la imposibilidad de entender, sin el auxilio de la Economía, los fundamentos que dominan el proceso de formación de la nación peruana. La economía no explica, probablemente la totalidad de un fenómeno y sus consecuencias. Pero explica sus raíces. Esto es claro, por lo menos, en la época en que vivimos. Época que si por alguna lógica aparece regida es, sin duda, por la lógica de la economía”  [2].

Su posición respecto a los clásicos se deja sentir con toda su fuerza acá, al brindarnos un concepto sui generis del dogma:

“El dogma no impidió a Dante, en su época, ser uno de los más grandes poetas de todos los tiempos; el dogma, si así se prefiere llamarlo, ensanchando la acepción del término, no ha impedido a Lenin ser uno de los más grandes revolucionarios y uno de los más grandes estadistas. Un dogmático como Marx, como Engels, influye en los acontecimientos y en las ideas, más que cualquier gran herético y que cualquier gran nihilista. Este solo hecho debería anular toda aprehensión, todo temor respecto a la limitación de lo dogmático. La posición marxista, para el intelectual contemporáneo, no utopista, es la única posición que le ofrece una vía de libertad y de avance. El dogma tiene la utilidad de un derrotero, de una carta geográfica: es la sola garantía de no repetir dos veces, con la ilusión de avanzar, el mismo recorrido y de no encerrarse, por mala información, en ningún impasse. El libre pensador a ultranza, se condena generalmente a la más estrecha de las servidumbres: su especulación voltejea a una velocidad loca pero inútil en torno a un punto fijo. El dogma no es un itinerario sino una brújula en el viaje. Para pensar con libertad, la primera condición es abandonar la preocupación de la libertad absoluta. (…) [3].

No es cierto entonces que el Amauta sintiera nauseas por las “ideas generales”.  Como tampoco que negara la importancia de la teoría revolucionara yendo “más allá de mostrarse partidario del apotegma leninista que establecía que “sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria””, como que ello estuviera reñido con la tesis de los clásicos, incluyendo a Lenin, que coloca a la práctica como máximo criterio de la verdad [4]. En efecto, el líder bolchevique anota: “El punto de vista de la vida, de la práctica debe ser el punto de vista y fundamental de la teoría del conocimiento” [5].

No en vano Mariátegui remata: “Y Lenin aparece, incontestablemente, en nuestra época como el restaurador más enérgico y fecundo del pensamiento marxista, cualesquiera que sean las dudas que a este respecto desgarren al desilusionado autor de Más allá del Marxismo. La revolución rusa constituye, acéptenlo o no los reformistas, el acontecimiento dominante del socialismo contemporáneo” [6].

Y sigue dando la batalla: “…la validez del método marxista […] busca la causa económica “en último análisis”, y esto es lo que nunca han sabido entender los que reducen arbitrariamente el marxismo a una explicación puramente económica de los fenómenos.” Y más adelante señala: “… la Revolución rusa […] es la expresión culminante del marxismo teórico y práctico…”  [7].

“A Lenin se le atribuye una frase que enaltece Unamuno en su La Agonía del Cristianismo –escribe Mariátegui–; la que pronunciara una vez, contradiciendo a alguien que le observaba que su esfuerzo iba contra la realidad: “¡Tanto peor para la realidad!”. El marxismo, donde se ha mostrado revolucionario -vale decir donde ha sido marxismo- no ha obedecido nunca a un determinismo pasivo y rígido.” Y de Marx expresa: “Marx no podía concebir ni proponer sino una política realista y, por esto, extremó la demostración de que el proceso mismo de la economía capitalista, cuanto más plena y vigorosamente se cumple, conduce al socialismo; pero entendió, siempre como condición previa de un nuevo orden, la capacitación espiritual e intelectual del proletariado para realizarlo, a través de la lucha de clases” [8].

En otro capítulo de Defensa del Marxismo, el Amauta acota que “el concepto de economía en Marx es tan amplio y profundo como en Freud el de libido, el principio dialéctico en que se basa toda la concepción marxista excluía la reducción del proceso histórico a una pura mecánica económica”  [9].

Lo que no entienden los economistas ni los críticos de los clásicos

Traemos a colación lo que escribe un autor chileno que habla con suma claridad de la vigencia del Capital de Marx: Esta obra “nos permite entender fenómenos que la economía ortodoxa no quiere ni mirar. Por ejemplo, ¿cuál es la raíz del conflicto entre el Estado de Chile y el pueblo mapuche? Los analistas funcionalistas dirían que es por la pobreza de unas comunidades atrasadas en el sur. Y ahí se quedan. Nunca explican cómo unas comunidades que hasta el siglo XIX eran riquísimas, porque controlaban millones de hectáreas en Argentina y Chile, se vieron reducidas a pequeñas parcelas de tierra pobrísima, al margen de toda posibilidad de crecer. Este proceso, que los historiadores chilenos llamaron “pacificación de La Araucanía” y los de Argentina “conquista del desierto”, Marx lo llama “acumulación originaria” y describe el ciclo por el cual se produce la desvinculación del productor de sus medios de producción, mediante la violencia, la conquista, la piratería y el robo” [10].

El iniciador, propulsor y padre de la Revolución Sandinista, Augusto C. Sandino, aunque no se dedicó a teorizar, hace referencia indirecta a los medios de producción, a la riqueza, a la economía en fin de cuentas, cuando habla en estos términos:

“La tierra produce todo lo necesario para la alegría y comodidades del género humano, pero, como hemos dicho, por largos millones de siglos la injusticia se enseñoreó sobre la tierra y las grandes existencias de lo necesario para la vida del género humano han estado en manos de unos pocos señorones, y la gran mayoría de los pueblos careciendo hasta de lo indispensable y quizás hasta se han muerto de hambre, después de haber producido aún con su sudor lo que otros derrochan con francachela pero ya habrá justicia y la guerra de los opresores de pueblos libres será matada por la guerra de libertadores, y después habrá justicia y como consecuencia habrá paz sobre la tierra” [11].

Y un gran estudioso actual de Nuestramérica, Atilio Boron, dice lo siguiente:

“Hay que refundar la Ciencia Política. Y en este sentido, resultan fundamentales los aportes de toda la tradición marxista. Y no digo sólo Marx; con él arranca toda una corriente que llega hasta nuestros días. Por mencionar sólo a uno, gente como Poulantzas, un autor reciente y que casi no se lo estudia. Ni hablar de los autores de Latinoamérica como Mariátegui, como Bolívar, que no solamente fue un héroe militar, sino que tiene unas reflexiones filosóficas políticas muy importantes. Un pensador de fuste que no se lo estudia” [12].

Notas

1. En torno a las razones por las cuales existe una fuerte tendencia mundial a que el voto se incline a la derecha leemos lo siguiente: “El contexto social actual es el caldo de cultivo para esto. Internet literalmente bombardea con mierda los cerebros de las personas. La llamada “shitstorm” –término urbano para describir una serie de cosas que van aparentemente bien, pero que, al realizarse, terminan horrendamente mal–, dejan cosas (selfies, memes, chats, fotos y videos cualesquiera) que desaparecen rápido y dejan frustración. Las redes sociales están plagadas de pseudoargumentación, generan egoísmo y con ellas es fácil burlarse de asuntos realmente serios, como una tragedia humana, un acto de corrupción política, y la lucha de un grupo de personas por sus derechos. Mierda, pues. Y lo más peligroso de todo: generan miedo. Y el miedo es la materia prima de la derecha.” ¿Por qué diablos la gente apoya a la derecha? Un médico noruego tiene la respuesta. https://albertobuitre.com/2016/09/06/gernot-ernst-alberto-buitre-sosialistisk-venstreparti-por-que-diablos-la-gente-apoya-a-la-derecha-un-medico-noruego-tiene-la-respuesta/

.2 José Carlos Mariátegui. Peruanicemos al Perú. Empresa Editora Amauta S.A. Lima. Cuarta Edición 1978. p. 59.

3. CARLOS MARIÁTEGUI. DEFENSA DEL MARXISMO  XV. El Proceso a la Literatura Francesa Contemporánea. http://librepenicmoncjose.blogspot.com/2016/06/carlos-mariategui-defensa-del-marxismo_5.html

4. Miguel Mazzeo. Vigencia de José Carlos Mariátegui. http://www.lahaine.org/vigencia-de-jose-carlos-mariategui. 

5. V. I. Lenin. Materialismo y empiriociriticsmo. En Lenin Obras Escogidas en doce tomos. T.omo IV. Editorial Progreso Moscú. 1976. p. 132.

6. JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI. DEFENSA DEL MARXISMO I. Henri de Man y la “Crisis” del Marxismo. http://librepenicmoncjose.blogspot.com/2016/04/jose-carlos-mariategui-defensa-del.html

7. JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI DEFENSA DEL MARXISMO. II La Tentativa Revisionista de “Más allá del Marxismo”.  http://librepenicmoncjose.blogspot.com/2016/04/jose-carlos-mariategui-defensa-del_16.html

8. JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI DEFENSA DEL MARXISMO. VII El determinismo marxista. http://librepenicmoncjose.blogspot.com/2016/04/jose-carlos-mariategui-defensa-del_25.html

9. JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI DEFENSA DEL MARXISMO. X Freudismo y Marxismo. http://librepenicmoncjose.blogspot.com/2016/05/jose-carlos-mariategui-defensa-del_4.html

10. Álvaro Ramis. “El Capital” de Marx, más actual que nunca”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=221357

11.  A. C. Sandino. El pensamiento vivo. Introducción, selección y notas de Sergio Ramírez. Editorial Nieva Nicaragua, Managua, 1984. Obra en dos tomos. Tomo 2. p. 147.

12. Atilio Borón. “Hay que refundar la Ciencia Política”. http://www.revistapolitikon.com.ar/72/

Fuente: Revista Libre Pensamiento

Anuncios