Polonia 1939: La invasión que desencadenó la Segunda Guerra Mundial

El 1 de septiembre de 1939, las tropas alemanas cruzaron la frontera de Polonia, en una intervención que se considera el inicio de uno de los conflictos bélicos más sangrientos de la historia de la humanidad. La contienda duró hasta 1945 y tuvo como terrible consecuencia la muerte de más de 50 millones de personas de todos los continentes.

Los protagonistas principales, las proporciones catastróficas y el escenario final del conflicto son bien conocidos pero, ¿cómo y dónde se inició el peor conflicto de la historia?

La fase activa de la guerra fue precedida por una larga escalada de tensiones y por los acuerdos firmados entre las distintas potencias mundiales. El 30 de septiembre de 1938, Alemania, Italia, Francia y el Reino Unido firmaron el pacto de Múnich con el objetivo de poner fin al llamado conflicto de los Sudetes. Los acuerdos firmados implicaron la aceptación por parte de Londres y París de las exigencias territoriales de Adolf Hitler sobre la entonces Checoslovaquia. De esta manera, el Reino Unido y Francia intentaron evitar una nueva guerra a gran escala y cedieron ante Alemania a cambio de que Hitler no exigiera más territorios europeos ni las antiguas colonias alemanas en África y Oceanía —que habían pasado a manos de los vencedores de la I Guerra Mundial—. Esto provocó que el führer dirigiera su ‘atención’ expansionista hacia el Este.

Además, el 23 de agosto de 1939, se firmó un pacto de no-agresión entre Alemania y la Unión Soviética, coloquialmente conocido como el Pacto Ribbentrop-Molotov —por los apellidos de los ministros de Exteriores de ambos países respectivamente—. Según este documento, la URSS y Alemania acordaron no atacarse mutuamente, independientemente de las alianzas que pudieran tejer con otras potencias.

De esta manera, el acuerdo firmado con la Unión Soviética —además de garantizar que Alemania no tendría que luchar en dos frentes— permitió que Hitler invadiera Polonia sin miedo a que Moscú o las potencias occidentales arruinaran sus planes, que, como se supo más tarde, iban mucho más allá de la ocupación de Varsovia.

Después de incorporar a Austria en 1938 y los territorios checos de la región de los Sudetes al año siguiente, Alemania puso en marcha el plan Bali Weiss —plan estratégico diseñado en caso de que se produjera un conflicto bélico entre Alemania y Polonia— y en la madrugada del 1 de septiembre de 1939, sin previa declaración de guerra, invadió Polonia desde varios puntos del oeste del país y ocupó todo el territorio en tan solo 36 días.

La invasión fue fulminante —con la ayuda de una red de espías, infantería motorizada y aviones de la Luftwaffe—. Hitler, aplicando la táctica del blitzkrieg —o ‘guerra relámpago’, en alemán—, logró avanzar en el territorio polaco de una manera imparable sin que el Ejército polaco tuviera el tiempo suficiente para articular la defensa.

Polonia fue ocupada el 6 de octubre de 1939 tras sufrir grandes pérdidas, mientras que las bajas de Alemania fueron bastante limitadas. Así, Polonia se convirtió en la primera víctima en sucumbir al poder destructivo de la Alemania nazi.

En aquel momento, en otoño de 1939, pocos se podían imaginar que la invasión de Polonia era solo el primer paso de Hitler hacia el inicio del conflicto bélico más devastador de la historia de la humanidad.

Fuente: Sputnik News

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