¿Que sucedió con los perros de Hitler?

Alguno podrá pensar que este artículo no trata exactamente del mejor amigo del hombre. Podrá pensar que cuando utilizo el término “perros” me refiero no tanto a las mascotas del dictador austriaco, sino a sus colaboradores y cómplices. No es así, jamás se me ocurriría comparar a los nazis con mis animales favoritos. Los perros son los mejores amigos del hombre; los nazis, estuvieron entre sus peores enemigos. Hoy escribo sobre los varios perros que tuvo el Führer durante su edad adulta (desconocemos si tuvo más en la infancia), y el destino que les deparó. Según parece, los perros de Hitler estuvieron entre las pocas criaturas que recibieron muestras de cariño por parte de su amo. No obstante, al parecer, no era un cariño sincero y el final de algunos de ellos no fue nada cariñoso.

Adolf Hitler con Blondie.

Adolf Hitler con Blondie.

Fuchsl

Según Ian Kershaw, biógrafo de Hitler, la primera de sus muchas mascota fue un Jack Russell terrier blanco (imagen), al que el cabo bautizó como “Fuchsl” (algo así como “zorrito”). Aparentemente, Hitler se lo encontró en tierra de nadie en el campo de batalla de Ypres. Según sus compañeros de regimiento, el animalito pronto se convirtió en el único amigo del irascible Adolf.

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También según ellos, la razón por la que Hitler lo quería tanto era porque este le era especialmente fiel, y sólo a él obedecía. Lo mismo dirían después sus allegados sobre su relación con otros animales. Su cariño no era sincero, simplemente los trataba bien porque eran leales, y el Führer valoraba mucho la fidelidad. Fuchsl se extravió un día en una estación de trenes, y su dueño culpo a sus compañeros de habérselo robado. Hitler quedó inconsolable.

Prinz

El historiador Anthony Beevor menciona a otro de los perros de Hitler, un  pastor alemán llamado Prinz. Según el historiador inglés, (Berlín: la Caída, 2002), Hitler lo encontró a principios de los años 20.  No obstante, como en aquella época el futuro Führer estaba permanentemente escaso de fondos, le encontró un nuevo dueño. Para Hitler sería una gran sorpresa ver cómo Prinz escapaba de su dueño dueño y volvía a él. Nuevamente la lealtad del animal fue clave, y se cree que desde entonces Hitler desarrolló una especial querencia por los pastores alemanes.

Blonda y Blonda

En 1926, a Hitler le regalaron una perra pastor alemán, a la que bautizó como Blonda. Cuatro años después, de Blonda nació una camada. De ella Hitler se quedó sólo una cachorrita, a la que también llamó Bonda. Es la Blonda menor la que aparece en muchas imágenes del führer en los años 30, y a la que muchos confunden con la que sería la mascota más famosa del tercer Reich. No sabemos cómo acabaron las dos Blondas, pero sí que por las mismas fechas, Hitler tuvo otro pastor alemán llamado Muckl.

La cuestión es que para finales de la década de 1920 Hitler ya era  una celebridad. Durante las muchas campañas electorales de la época el líder de los nazis viajaba mucho, y tenía poco tiempo para mascotas. Además, era una persona muy privada, y sólo un pequeño grupo tenía acceso a su círculo más íntimo. En todo caso, aquellos que lo conocieron bien, siempre hablaron de su buena relación y trato con los animales.

Blondie

Sin duda la más famosa de las perras de Hitler fue Blondie, su compañera hasta los últimos días. Blondie fue un regalo de Martin Borman, el celoso secretario privado de Hitler, en 1941. Es a Blondie a la que vemos en  las numerosas películas privadas en la residencia del Berghof; es ella también la que le acompañaba en sus largos paseos por los Alpes Bávaros. Perra y genocida desarrollarían una intensa relación, sincera por parte de Blondie, irracional la del animal humano. Según los acompañantes asiduos del führer, a Hitler le ponía que Blondie fuese tan obediente, de ello presumía todo el tiempo. Le encantaba ponerla a hacer trucos frente a sus invitados, sólo para demostrar lo inteligente y bien entrenada que estaba.

Eso sí, no era Hitler quien la cuidaba, alimentaba o bañaba, para eso tenía una persona especial. Pienso que, si de verdad quieres a un perro o mascota, te haces cargo de ella. Tenerla como juguete y para presumir no me parece que fuese una forma de demostrar su cariño. Cuando las tropas rusas se acercaba al búnker de Berlín, Hitler decidió no dejarse atrapar con vida. Fue con Blondie con quien decidió probar la eficacia del cianuro. Himmler le había entregado varias cápsulas del veneno para casos de emergencia, pero vista la traición del Reichsführer, su jefe quiso probarlas antes. Y Blondie pagó con su vida.

Suicidio obligado

Peor aún, Blondie había tenido una camada en las últimas semanas de la guerra. Hitler había elegido quedarse con uno de los cachorritos, al que bautizó como Wolf (lobo, nada original, pues los perros son al final eso, lobos). No obstante, cuando aquel decidió suicidarse, mandó también que acabaran con los cachorros. Estos fueron ejecutados por Fritz Tornow, el entrenador de perros, minutos después de la muerte de su amo.

Perros trofeo

Desde que comencé a estudiar al genocida nazi hace varias décadas, la imágen que tenía de él como amante de los animales era discretamente positiva. Lo interesante es que siempre me llamó la atención que un individuo con tanta maldad pudiese ser tan amable con los animales. Ya desde entonces sospechaba algo. En los últimos años, sin embargo, he estudiado más a fondo la relación de Hitler con los animales. Me he dado cuenta de que para él, no eran más que un trofeo. Los perros, como los humanos, fueron un instrumento más de propaganda para promover sus ideas racistas.

Hitler alimentaba ciervos mientras asesinaba a seres humanos.

Hitler alimentaba ciervos mientras asesinaba a seres humanos.

Puede que si hubiese cierto aprecio de su parte por los animales, nacido con el roce. Pero como todo aquel que rodeaba a Hitler, sus perros no fueron más que objetos. Ni Fuchsl, ni las Blondas ni Blondie, por supuesto, jamás llegaron a sospechar de aquel hombre del bigotito.  Aquel con el que tanto jugaban, sería conocido como uno de los asesinos más grandes de la historia. Ingenuidad animal.

Fuente: Ciencia Histórica

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