Jalife-Rahme: ¿Qué pasará con las 90 bombas nucleares de EEUU en Turquía?

Alfredo Jalife-Rahme
Profesor de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

La inmediatez con la que Irán y Rusia repudiaron el golpe militar en Turquía, presuntamente fraguado por EU, acelera la recomposición cartográfica de los principales actores en el teatro de batalla medio-oriental.

En medio del golpe “nuclear” abortado en Turquía (http://goo.gl/mRU14j) ya había señalado el relevante papel que jugó en su gestación y despliegue la base militar estadunidense Incirlik.

Yeni Safak, tabloide turco muy cercano al sultán Erdogan, ha indiciado al general del ejército estadunidense JF Campbell de ser el cerebro del golpe abortado (http://goo.gl/Rgvr1d), cuyo corazón se encontró en la base estadunidense Incirlik, que detenta 90 bombas nucleares en suelo turco.

La prensa árabe, según reportan sus antagónicos colegas persas, reveló que el espionaje ruso en Siria (en la cercanía de la base Incirlik) alertó con antelación a los servicios análogos turcos (el MIT) sobre los preparativos golpistas, lo cual abortó el intento y salvó la vida del sultán Erdogan (http://goo.gl/2qU8uF).

Todavía es muy temprano para afirmar la existencia de un nuevo eje Turquía-Irán-Rusia, pero las relaciones entre EU y Turquía, hasta ahora miembro de la OTAN, han quedado severamente dañadas y tienen como termómetro el destino de la base Incirlik.

Más allá de las perturbadoras purgas masivas (http://goo.gl/mA6903), que definirán la islamización y/o la balcanización de Turquía, quedan expuestas tanto su permanencia en la OTAN como su tormentosa relación con EU.

Se dice fácil, pero “casi la tercera parte de los mayores oficiales militares de Turquía serán enjuiciados por el golpe”, según The Washington Post (https://goo.gl/g3LXDB); a mi juicio, una genuina “des-estadunización”, que presagia su “des-otanización” y hasta su “des-europeización”.

Eric Schlosser ahonda en el futuro de las 90 bombas atómicas en la base estadunidense Incirlik (http://goo.gl/PSVOqE), que comparten los sistemas de lanzamiento ( delivery) tanto de EU (60 bombas) como de Turquía (30).

Schlosser rememora que la base de Incirlik fue construida por EU cuando Turquía se adhirió a la OTAN en 1952 y que durante la guerra fría se convirtió en uno de los principales puntos militares de ataque contra la ex URSS, que, por cierto, siguen apuntando a Rusia.

Schlosser asevera que las bombas están almacenadas en una bóveda subterránea segura (sic) y están equipadas con interruptores: “ligas de acción permisiva (PAL, por sus siglas en inglés)” diseñadas para prevenir la detonación de una bomba si el usuario no entra con el código adecuado.

En forma ominosa, Schlosser pone en tela de juicio todo el sistema de seguridad de los interruptores y las bóvedas.

Según la BBC, la base aérea de Incirlik ostenta el mayor arsenal nuclear de la OTAN fuera de EU (http://goo.gl/6J39Un) –¡la mitad!–, además de servir el supuesto combate de EU contra el Califato Islámico en Siria e Irak: un verdadero caballo de Troya contra el RIC (Rusia, India y China).

La BBC apunta que “la OTAN financia la infraestructura necesaria para almacenar ‘armas especiales’ en instalaciones seguras (sic) en Bélgica, Alemania, Italia, Holanda y Turquía”. Cita a The Washington Post de que las “armas especiales” son “parte de un acuerdo nuclear entre miembros de la OTAN que incluye a Turquía y a EU”, que data de 1960, mediante el cual “los aliados permiten el almacenamiento en su territorio de bombas nucleares B61 –bombas de hidrógeno 11 veces más letales que la arrojada en Hiroshima por EU–, mientras otros países se comprometen a tener aparatos aéreos capaces de distribuir las armas”.

La BBC asevera que “EU mantiene la posesión de las armas y ofrece seguridad (sic) para las bombas”, pero que durante el golpe, “las autoridades turcas cortaron la electricidad de la base Incirlik y cerraron el espacio aéreo”, lo cual dejó aislado al personal.

Las instalaciones de Incirlik operan también con fuentes internas de energía propia, por lo que sus operaciones no fueron afectadas, pero han llegado a su límite.

Se ha filtrado que el jefe militar turco a cargo de la base militar de Incirlik pidió asilo político a EU, que le fue negado.

Hay que tomar con pinzas, debido a su adicción a la desinformación, al portal israelí Debka (http://goo.gl/PRxzt6), que dramatiza la situación de la base nuclear de Incirlik, que “se encuentra en un estado de sitio (sic) virtual por pletóricos contingentes policiacos que han cortado la electricidad por varios días” y que se mantiene a flote por los generadores locales que pronto agotarán su combustible.

Debka conjetura que este es “el método de Erdogan de convertir en la base a centenas de estadunidenses en rehenes (¡supersic!) para forzar a Washington a extraditar a Fethulla Gulen”.

Según Debka, “las víctimas (¡supersic!) de la estrategia de extorsión (sic) de Erdogan son varias unidades de EU desplegadas en Incirlik bajo un escuadrón de comando que incluyen ingeniería, comunicación, logística, control aéreo, un hospital militar con instalaciones médicas y operativas, y transporte aéreo”.

En el portal estadunidense The National Interest (http://goo.gl/0ikN0k), Bonnie Kristian, becaria de Defense Priorities, comenta que el despliegue de las bombas de hidrógeno en Europa aportan “poco valor defensivo a EU, pese a su cercanía con Rusia”, para que “las bombas actúen como disuasivos a una agresión”, ya que hoy constituyen “reliquias anacrónicas desde el punto de vista tecnológico y político”.

Si EU fuera a emplear su arsenal nuclear no usaría ninguna de estas reliquias caducas cuando consta de otros “misiles que transportan ojivas nucleares que alcanzan sus objetivos más rápido, en forma más confiable y con mayor precisión”, anota Kristian, quien arguye de manera persuasiva que “regresar a nuestras tropas de Europa puede no encontrarse en el horizonte, pero sí se debe traer nuestras bombas a casa”.

Se repite el mismo escenario de “talibanización” y/o “yihadización” de las armas nucleares: antes en Pakistán –donde se abultó la probabilidad de que los talibanes pudieran controlar las 110 bombas nucleares de Islamabad–, y ahora en Turquía, cuya base de Incirlik se encuentra a 112 kilómetros de la transfrontera incandescente de Siria, donde operan los yihadistas.

The Guardian coloca en relieve que el “intento de golpe en Turquía incrementó los temores sobre la seguridad de las armas nucleares de EU”: antes del golpe abortado, “la amenaza potencial terrorista a la base llevó a un significativo incremento del perímetro de seguridad de la base de Incirlik (https://goo.gl/uVVO7Q)”.

Del total de 180 bombas nucleares de la OTAN/EU en Europa, 90 se encuentran posicionadas en la volátil Turquía, cuyo ejército ostenta demasiadas vulnerabilidades de codependencia militar, ya que su equipamiento, no se diga el entrenamiento de su personal, depende de EU cuando, “pese a las tensiones”, su trasnacional Lockheed se prepara a librar una flotilla de aviones F-35 a Turquía (http://goo.gl/IpgHnM).

Dada la aleatoria situación en Turquía, lo recomendable sería que EU desmantele sus obsoletas 90 bombas nucleares que mantiene en nombre de la OTAN y que están dirigidas para amedrentar a Rusia.

Fuente: Alfredo Jalife-Rahme

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