El final del europeísmo

Jacques Sapir
Economista francés [1]

El “Brexit” arroja una luz especialmente dura en la estrategia del “federalismo furtivo”, adoptada por los líderes de la UE desde el Tratado de Maastricht, y que es la ideología que sustenta la Unión Europea.

En realidad, esta estrategia, y su instrumento privilegiado, el euro, es la que provocó la reacción de los votantes británicos, instándolos No abandonar a “Europa” como algunos interesados dicen, sino a una institución en particular, la Unión Europea . La elección de los votantes británicos se explica en gran medida por esta razón [2]. En este sentido las cifras expuestas por el ministro británico de Justicia, Michael Gove, que pidió el voto No a la UE son significativas.

El Brexit pone en duda lo que hasta ahora era la columna vertebral de la política europea, sea la política de François Hollande o de Angela Merkel. El impacto va mucho más allá de la salida de Gran Bretaña , que ha sido uno de los miembros más flojo de la UE. Esta crisis de la estrategia pro-europea es un punto de ruptura y sólo mediante con el fin de la aporía europeísta podremos pensar en una nueva construcción europea.

Las bases ideológicas del federalismo furtivo

En primer lugar es necesario entender que el llamado “federalismo furtivo” fue aprobado con el Tratado de Maastricht y que este se materializó en el euro. Esta estrategia se basa en un rechazo a las naciones, en la desconfianza a la idea de nación.

Este enfoque fue asumido por el pensamiento conservador, un pensamiento que tienen una profunda desconfianza en la gente y en la nación (como cuna de la democracia), también convenció a ex “izquierdistas” ( como Cohn Bendit ) que odian a la nación porque la perciben como un obstáculo para su visión milenarista de un “fin” de la historia [3] , y a los socialdemócratas que en buscan  pretextos para justificar sus políticas, con un nivel más alto de autoridad que el marco nacional.

Los conceptos que explican este “europeísmo ” se articulan de manera específica de acuerdo a la cultura política de cada país.

En Francia, originalmente es la combinación de dos factores; la traición de la élite política en 1940,  y al fracaso de las guerras coloniales ; ambos elementos impulsa el proceso de asociarse a la UE .

Lo que explica el aumento del europeísmo en la élite alemana es el peso de la culpa colectiva por el nazismo, agravada por el trauma de su división (1945-1990 ) A pesar que Alemania , es objetivamente dominante en la UE , todavía no se permite pensar en su propia soberanía porque dicen ser parte de una soberanía “europea”. No se puede entender de otra manera los errores políticos cometido, en Grecia, por Angela Merkel sobre la cuestión de los refugiados.

En Italia, también la combinación de factores históricos –Mussolini y los “años de plomo”– convencieron a parte de la clase política que la Unión Europea era la única solución a la nación italiana. Así, uno puede multiplicar los ejemplos, incluyendo por ejemplo países que se quieren poco (España, Portugal) o países que saben que están irremediablemente divididos (Bélgica).

Como se puede apreciar, un proyecto político creado por un sensación de auto-malestar, con una visión esencialmente negativa, no puede tener un futuro prometedor.

El papel político de la Euro

Este proyecto se plasma esencialmente en el Euro. Pese que el euro no cumplía las condiciones fundamentales  para su éxito, la precipitación política –que puede explicarse por razones políticas y psicológicas [4]– presionó para aceptar la idea de una moneda única, cuando habría sido mucho más lógico atenerse a una moneda “común”; una moneda que no haya sustituido a las monedas nacionales.

En realidad, los países que convergieron en la moneda única dieron por hecho que en un futuro no habría más remedio que un “federalismo europeo”. Lo que este proceso olvido es que el federalismo no es por sí mismo un objetivo unificador. En la práctica, pueden haber varias formas de federalismo, sin embargo la falta de discusión pública y la imposición de la estrategia del sigilo y la ocultación, impidió crear una instancia capaz de elegir entre diferentes formas de federalismo.

Por tanto Alemania piensa en un federalismo “europeo” que proporcione voz política a otros países, pero que no tiene ningún precio económico para el estado alemán . Esto es, un falso federalismo.

Al revés, Francia –que ve en las estructuras federales la continuación de la historia de la construcción de su propio Estado– tiene la intención de imponer un federalismo para el nacimiento a un nuevo Estado-nación. Al calcular esto, hace caso omiso a su propia historia. No hay que olvidar que Francia se construye , en paralelo como pueblo y nación, durante casi 8 siglos. Desde este punto de vista sólo la historia de Gran Bretaña es comparable.

La idea francesa era un ardid para reproducir el Imperio Napoleónico sin la fuerza. Este pensamiento se basa en ilusiones de un universalismo francés que confunde los valores con los principios. Este gran error empujó a franceses –de izquierda y derecha– a un callejón sin salida.

La opción federalista es a la vez un concepto político y una cuestión económica, la de las transferencias. Sabemos, y lo hemos dicho en muchas ocasiones, que estas transferencias podrían demandar el 10% (del 8% al 12% según estudios) del PIB alemán para un “presupuesto federal” [5] . Por tanto, no es sorprendente que los alemanes no solo no quieran este “federalismo” sino que tampoco pueden aceptarlo.

En estos días la negativa de Alemania a revisar las reglas para permitir que Italia haga frente a su crisis bancaria está mostrando los límites del concepto de solidaridad que son consustanciales en este tipo de unión política . Pero si esta solidaridad no se lleva a cabo ¿cual la forma de convencer a gente de un conjunto tan grande y diverso ? Es aquí que encontramos la cuestión política central de  la “ soberanía” [6] .

Este “federalismo ” está condenado a no existir o a tomar una forma de “federalismo asimétrico” con la permanente intromisión de Alemania en la política de otros países . A esta conclusión llega Joseph Stiglitz en su último libro [7]. En cualquier caso, si no nos movemos hacia un federalismo integrador –que ni los alemanes ni los holandeses quieren– el euro no solo va a ser la muerte de la UE, sino también, y esto es muy grave, terminará con la idea de toda cooperación en Europa.

La responsabilidad de europeístas

Los daños ya causados por el euro son importantes. Diseñado para reunir y unir Europa, el euro, en realidad, es todo lo contrario; después de una década sin crecimiento, la unidad ha sido sustituido por el desacuerdo y la expansión del riesgo de salidas.

El estancamiento de la economía europea y las negras perspectivas actuales son el resultado directo de los defectos inherentes al proyecto del euro; una integración económica que prevalece sobre la integración política, con una estructura que promueve activamente la divergencia en lugar de la convergencia.

Sin embargo, las más importantes son las consecuencias políticas [8]. La UE (y no sólo la zona euro) está comprometido en un proceso político donde la democracia ha sido abandonada poco a poco. El “Merkozy”, Tratado votado por Francia en septiembre de 2012, ha sido ejemplo en este sentido. Por tanto, el levantamiento democrático en Gran Bretaña se puede leer como una reacción a un “federalismo furtivo en la práctica subordinado al gobierno alemán y actuando con la pasividad del gobierno francés.

Hoy está claro que debemos terminar con este “europeísmo” y sus tratados. Si no, nos encontraremos –en unos pocos años o incluso meses – con que los conflictos entre los países– ignorados por mucho tiempo- , no hallen un espacio de encuentro entre los disímiles intereses nacionales.

Conviene aquí decir que la responsabilidad histórica de los pro-europeos y su instrumento “el euro”, está alimentando la ideología del odio entre las naciones. La crisis que enfrentamos hoy en día, especialmente la crisis bancaria italiana (la salida del Reino Unido es sólo un aspecto) es otra de las responsabilidades histórica de los “europeístas”.

Por tanto, la ruptura con la “ideología europeísta” es un acto de seguridad pública. Aunque no sea suficiente es necesario rechazar esta ideología, dar la espalda al “federalismo furtivo” , reconocer a la Nación como el espacio donde se vive y se alimenta la democracia. Esto, obviamente , no producirá una solución inmediata, pero hará posible la búsqueda de alguna solución, tanto en Francia que en el resto de Europa. Ya se están planteando nuevas ideas, tales como el desarrollo de las Comunidades de Europa. Sin duda esta idea debe ser estudiada –y posiblemente modificada– pero al menos es un camino por el cual hay que ir.

Notas

[1] Jacques Sapir es exdirector de estudios de la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS), de París. Ha centrado sus trabajos de investigación en tres dimensiones: el estudio de la economía rusa y la transición, el análisis de las crisis financieras y las investigaciones teóricas sobre las instituciones económicas y las interacciones entre los comportamientos individuales. A partir de 2000 investiga las interacciones entre los regímenes de cambio, la estructuración de los sistemas financieros y las inestabilidades macroeconómicas. Desde 2007 está implicado en el análisis de la actual crisis financiera, y en particular en la zona Euro. Es autor de una veintena de libros, entre los que se encuentran El caos ruso (1996), Los economistas contra la democracia (2002), El fin del euroliberalismo (2006), La desmundialización (2011), ¿Es necesario salir del euro? y El escenario de la disolución del euro (2013).

[2] Sapir J., Brexit (y champán), https://russeurope.hypotheses.org/5052

[3] Ver https://russeurope.hypotheses.org/5059

[4] Sapir J. ¿Hay que abandonar el euro?, El Umbral, París, 2012.

[5] Sapir J., Macron y el fantasma del federalismo en la zona euro

http://russeurope.hypotheses.org/4291 y Federalismo?

[6] Sapir J., Soberanía, democracia, laicismo , París, Michalon de 2016.

[7] Stiglitz J., El Euro – ¿Cómo un currncy común amenaza el futuro de Europa , Pinguin, Londres, mai 2016

[8] http://www.bloomberg.com/news/features/2016-06-30/after-brexit-here-s-what-s-next-for-europe

Fuente: Socialismo21

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