Exponen en Ecuador el doble discurso mundial sobre libertad de expresión

Aquellos gobiernos que tanto hablan de otros por limitar la libertad de expresión son los primeros en restringir la libertad de prensa, de información y movimiento, aseguró hoy en Ecuador el catedrático español Francisco Sierra.

El director del Centro Internacional de Estudios Superiores para América Latina (Ciespal) puso de ejemplo a Estados Unidos, Reino Unido, España y Francia, que atacan revelaciones como las de Wikileaks, sin que los documentos estén relacionados con la seguridad de ningún Estado.

Creo que hay una contradicción en el discurso liberal entre lo que formalmente se tiene como libertad de expresión y la práctica real y concreta, advirtió el distinguido comunicador en declaraciones exclusivas a Prensa Latina.

A su criterio, en la práctica se cerca, elimina y prohíbe cualquier cosa que no encaje en el esquema dominante del modelo hegemónico a nivel mundial.

Por esta razón, el fundador de Wikileaks, Julian Assange, pidió asilo en 2012 en la embajada de Ecuador en Gran Bretaña y vive allí desde entonces, sin poder salir por temor a ser capturado y extraditado a Estados Unidos, donde lo pueden condenar incluso a la pena de muerte por divulgar información clasificada.

Sierra inauguró este lunes un evento en Ciespal que hasta el próximo 24 de junio analizará, con participación de comunicadores y juristas de varios países, las implicaciones del caso Assange.

Para este doctor en Ciencias de la Información no está en juego solo la vida del programador australiano, sino la libertad de información a nivel mundial, la soberanía, la posibilidad de evitar la injerencia de los países del norte sobre los del sur, y la defensa real de los derechos humanos.

El caso Assange además demuestra el incumplimiento sistemático por algunos Estados de las convenciones y compromisos internacionales, dijo en alusión al reciente dictamen del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas (ONU) que calificó de arbitraria la detención del informático.

Sin embargo, Reino Unido y Suecia se niegan a retirar las órdenes de prisión que pesan contra él y Estados Unidos se mantiene firme en la decisión de juzgarlo por la información divulgada.

Ante la falta de respeto al derecho internacional público no nos queda otra que pensar desde la academia una agenda y propuesta de futuro no solo para garantizar los derechos de Assange, sino los de la humanidad y una gobernanza democrática respetuosa de las relaciones bilaterales y multilaterales, sostuvo.

De acuerdo con Sierra, la última resolución de la ONU demuestra que es injustificado el acoso vivido por el ciberactivista de parte de Estados Unidos, con la anuencia de Inglaterra y Suecia.

También, consideró necesario ir a una refundación del Sistema de Naciones Unidas para defender este caso ante una instancia que respete las normas suscritas por los Estados miembros.

El investigador español cree que el futuro de Assange estará determinado en gran medida por la capacidad de movilización de la opinión pública mundial.

Insisto, no solo se trata de reivindicar los derechos de Assange, sino el derecho internacional, los derechos humanos y la libertad de información, recalcó.

Fuente: Prensa Latina

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