Sánchez y Rivera, promesas de Bilderberg en España

Cristina Martín Jiménez
Periodista de investigación y escritora

«La historia conoce numerosos personajes notables sobre los cuales se centró durante su vida la atención general. Ellos fueron admirados y festejados por todos y nadie ignoró sus nombres. Existen, sin embargo, otros hombres cuya influencia es todavía mayor, incidiendo con su personalidad en el tiempo en que vivieron, aunque no son conocidos, pese a todo, más que por un círculo de iniciados muy restringido. Joseph Retinger fue uno de estos».

Estas fueron las palabras del príncipe Bernardo de Holanda, abuelo de Guillermo Alejandro, actual rey del país, a la muerte del que fuera ideólogo del imperio Bilderberg.

La cultura oficial eleva a los bilderbergs a los altares, los premian con los galardones más prestigiosos del mundo como resultado de su filantropía pública. Aseguran en los mass media que han consagrado su vida a la defensa de la democracia, la justicia y los derechos humanos… Pero, nadie se lo ha pedido.

Sin que les hayamos solicitado ayuda ni aun su consejo, se han alzado en los protectores oficiales de la humanidad. ¡Dios nos libre de los los filántropos! —clamaba Chesterton—. Sin embargo, su vida oculta es tan distinta y contradictoria a lo que nos muestran en los media que provoca una pregunta inquietante: ¿quién nos va a proteger de quienes nos protegen?

Cuando el 10 de junio de 2013 los miembros del Parlamento británico llevaron el debate de Bilderberg a su seno vi algunas de mis investigaciones y conclusiones expresadas en boca de sus señorías. Entonces comprendí que tantos años de paciencia (más de una década), en los que he superado todo tipo de obstáculos, han merecido la pena.

Según aseguran, “no queremos que todo el asunto (del Club Bilderberg) se convierta en un centro de envejecimiento de personas que fueron importantes en el Gobierno”.

 

El ministro sin cartera de la Oficina del Gabinete, Kenneth Clarke MP (conservador), respondió en nombre del gobierno a la pregunta formulada por el diputado laborista Michael Meacher. Dentro del enfrentamiento dialéctico* entre ambos al hablar de Bilderberg en el Parlamento, cargado de sutil ironía (ya conoces el humor inglés), una de las respuestas dadas por Clarke fue la siguiente:

«Cada año, alrededor de la mitad de los participantes nunca han estado antes. Mucha gente viene solo para una reunión. El número de personas que vienen todos los años es relativamente pequeño. Hay una especie de núcleo y, por alguna razón extraordinaria, he sido parte de ese núcleo en la última década. El honorable miembro de Penrith (Rory Stewart) hizo una contribución muy distinguida, pero no debería estar decepcionado por no haber sido invitado nuevamente. El Comité británico (de Bilderberg) trataba de traer a una promesa en ascenso de una generación más joven, porque no queremos que todo el asunto se convierta en un centro de envejecimiento de las personas que solían ser algo importante en el Gobierno. No tengo ninguna duda de que un día a mi honorable amigo se le pedirá asistir de nuevo, pero no puedo garantizar cuándo será».

* Encontrarás todo el debate que tuvo lugar ese día en el Parlamento británico en el capítulo 2 de Perdidos ¿Quién maneja los hilos del poder? Los planes secretos del Club Bilderberg.

Y es que desde su creación, no hay ningún líder contemporáneo de ambos lados del Atlántico que no haya asistido a Bilderberg, que funciona como un centro de reclutamiento de jóvenes promesas.

A la reunión de 1991 en Baden-Baden, Alemania, asistió un joven y desconocido gobernador de Arkansas que un año más tarde se instaló en la Casa Blanca. Hablo, por supuesto, de Bill Clinton.

A pesar de haberlo negado en muchas ocasiones, entre ellas en el propio Parlamento británico, años más tarde Tony Blair confirmó que la primera vez que lo invitaron a Bilderberg fue en la reunión celebrada en Atenas en 1993.

El ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, fue nombrado directamente por Bill Clinton. Romano Prodi es otro bilderberg, que ocupó la presidencia italiana y fue presidente de la Comisión Europea.

Y el presidente Obama es un producto de los laboratorios Bilderberg, que no les ha funcionado muy bien, por cierto.

Estos son los casos de algunos de los nombres más conocidos para la ciudadanía. Si nos ceñimos a España, ¿cómo crees que un desconocido ministro, como era Javier Solana, llegó a ser secretario general de la OTAN?

Y, por supuesto, en España también se fijan en las jóvenes promesas, no vaya a ser que aparezca una oveja descarriada. Porque, como ya dijo uno de los más reputados bilderberg, Henry Kissinger, “una España fuerte es peligrosa”. Y no pueden permitirse que su colonia española sea importante.

Aunque inicialmente el miembro del PSOE favorito por Bilderberg para coger el testigo de los Felipe González o Javier Solana era Eduardo Madina, como así afirmé en 13 TV cuando presenté Perdidos en dicha emisora, si me lees desde hace tiempo sabrás que también cuento que no siempre les sale el plan inicial (ver El Confidencial 2 junio 2014). En este caso, no salió Madina, así que rápidamente posaron sus ojos, y sus tentáculos, en el alto, fuerte, deportista, guapo y joven nuevo líder, Pedro Sánchez, y como ya adelantara en primicia en este blog, fue uno de los invitados a la reunión 2015 de Bilderberg, junto a Ana Patricia Botín, que era la tercera vez que asistía (que haya constancia) y Juan Luis Cebrián, miembro español del Steering Commitee de Bilderberg y encargado de invitar a los dos anteriores. Sin embargo fue tal el revuelo que se montó que rápidamente periodistas afines al PSOE difundieron que Sánchez no acudió a la cita. Querían, una vez más, despistar a la población y, en gran parte, lo consiguieron. Sánchez estuvo en Bilderberg.  Allí, siempre que tuviera la capacidad para comprender lo que estaba ocurriendo y dónde estaba realmente, aprendería de las lecciones de real politik del mismísimo Henry Kissinger.

Además de Sánchez, otro de los políticos jóvenes sobre los que Bilderberg ha puesto sus ojos es Albert Rivera. Si escuchas el discurso del líder de Ciudadanos comprobarás que está repleto de alusiones a la Unión Europea, a la OTAN, la ONU… Rivera ha asimilado a la perfección aquellas palabras que, al paso del tiempo, Bilderberg ha ido inoculando en nuestra mente gracias a su guerra sutil y discreta en los medios de comunicación, entre otros canales de propaganda y adoctrinamiento que utiliza. Son palabras como consenso, así como un significado propio y distinto de los conceptos de democracia y derechos humanos, es decir, una serie de valores que, en realidad, en Bilderberg se consideran estériles y siempre los usan para argumentar la necesidad de declarar guerras y anexionar países.

No me extrañaría que Rivera recibiera una invitación de Bilderberg, si es que no ha ocurrido ya, pues por esta fecha los nuevos asistentes a la próxima cita de 2016 ya deben o están a punto de recibirlas. Y yo estaré aquí para contarte lo que suceda. Aunque a ellos no les guste ser observados.

Fuente: Cristina Martín Jiménez

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