La fundación alemana que puso en el poder a Felipe González en España

El Confidencial

Mientras se escribe, la Historia resulta opaca. Los intereses particulares entorpecen la percepción directa de la realidad, y tan sólo a medida que pasa el tiempo y sus protagonistas ocupan posiciones más acomodadas o, simplemente, desaparecen, podemos desentrañar qué ocurrió realmente. Es lo que está pasando actualmente con la Transición, de la que han pasado 40 años, y concretamente, con el papel que los actores internacionales jugaron en su desarrollo que, como asegura el profesor del Instituto de Ciências Sociais de la Universidad de Lisboa Antonio Muñoz Sánchez en su última investigación, fue mucho más importante de lo que se pensó en su día.

Su trabajo se centra en concreto en el papel que la fundación alemana Friedrich Ebert y, por extensión, el socialismo alemán, jugó en el meteórico ascenso del PSOE entre 1975 y 1982. Siete años en los que pasó de ser un partido “con muy pocos miembros, apenas infraestructura y tan sólo dos oficiales a tiempo completo” a convertirse en el partido en el gobierno. “Cuando Franco murió, España proporcionaba suelo fértil para los socialistas europeos, principalmente para la FES”, explica el autor. “El PSOE tenía una estrategia coherente y realista para contribuir a una transición pacífica y arrebatar el control de la izquierda a los comunistas, que habían interpretado el papel principal durante la lucha contra la dictadura”.

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