El ‘Órgano de Stalin’

Fue una de las armas soviéticas más temidas por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, más que por su poder destructivo por el efecto psicológico que provocaba con su fantasmal llanto al despegar. El BM-13 fue un lanzador múltiple de cohetes utilizado por las fuerzas soviéticas durante la guerra, una más de las muchas armas destructivas en los arsenales de todos los contendientes, pero se convertiría en una de las más célebres por el mote con que la bautizaron, el “Órgano de Stalin”, aquellos que más lo sufrieron, las fuerzas de la Wehrmacht en Rusia. Pero al igual que algún lector habrá pensado al leer el título, durante mucho tiempo yo pensé que esta referencia a tenía algo que ver con el órgano reproductor masculino del dictador georgiano, y me equivoqué. Fue hace un par de décadas, en los primeros tiempos del Canal de Historia, cuando ese medio de verdad se dedicaba a esta noble asignatura, que vi un documental en el que entendí que “El Órgano de Stalin”, se refería a un órgano musical, debido al sonido que causaban los proyectiles al despegar, volar hacia su objetivo y explosionar en el blanco.

Nace un órgano

Los cohetes originales del proyecto habían sido creados por la Oficina de Investigación y Desarrollo de Moscú en 1931, y estaban diseñados para ser lanzados desde un avión. En 1938, pocos meses antes de que los nazis y soviéticos invadieran Polonia, fueron adaptados para su uso por el ejército desde lanzadores terrestres, con la denominación M-13. Ahora bien, este era un nombre secreto, tan secreto como el arma en sí, y sólo miembros elegidos por la policía secreta conocían los detalles. Para los soldados rasos, los M-13 fueron conocidos como los Cohetes Katyusha, en honor a una canción de 1938 muy conocida, que hablaba de una joven (diminutivo de Yekaterina=Katya=Katyusha) que se separa de su amante durante la guerra. La “K” venía del marcador oficial que tenían los cohetes, por la fábrica en la que se construyeron los primeros, Voronezy Komintern. (Os dejo el enlace de la canción, que seguro conocéis). Para los alemanes, desde la primera vez que sufrieron un bombardeos con los Katyusha en julio de 1941, que les obligó a abandonar una ciudad en pánico, serían conocidos como el Órgano de Stalin.

Aullido

Es muy difícil describir un sonido con palabras, y por eso también os dejo un vídeo. Para un servidor, el estallido del despegue es una especie de aullido, repetido incesantemente. En pleno vuelo, sonaban como una monumental tormenta de granizo, golpeando el aire a velocidades nada comunes por aquel entonces; y luego, la explosión, no muy diferente a la de cualquier otra bomba. La diferencia entre un proyectil de artillería convencional (mucho más preciso y destructivo) y un Katyusha, era que estos eran disparados desde lanzadores múltiples que podían lanzar hasta cuatro docenas de cohetes, llenando de plomo y estruendo un área de hasta un kilómetro cuadrado, a casi diez kilómetros de distancia, en apenas 10 segundos. El coro de terror y destrucción surgido de los Katyushas acompañaría a los alemanes durante todo el conflicto, y más allá.

El lanzador

Los lanzadores eran simples estructuras de acero con 10 ó 12 carriles guía, montadas sobre camiones comunes y corrientes, en muchos casos, en algunos de los más de 500,000 Studebaker donados por los estadounidenses (luego fabricados por los rusos bajo licencia). El diseño era muy sencillo y muy fácil de construir, y no hacían falta grandes instalaciones industriales para montarlos, como sí hacían falta para fabricar cañones convencionales. De hecho, un Órgano de Stalin hacía el trabajo de 72 Howitzers, aún con menor puntería. Su éxito hizo que con el tiempo se montaran los lanzadores sobre otros vehículos, jeeps, tanques, trenes e incluso lanchas que podían disparar desde ríos. También se aumentó la potencia y el tamaño de los cohetes, pasando de los de 1.50 metros y 10 kilos de principios de la guerra, hasta misiles de calibre .300 y 30 kilos de explosivos en 1945.

Un 'Órgano de Stalin' de la Segunda Guerra Mundial

Un ‘Órgano de Stalin’ de la Segunda Guerra Mundial

Ventajas y desventajas

Como ya he mencionado anteriormente, uno de los problemas de los katyusha era su falta de puntería. Eran cohetes muy básicos, sin sistemas de autodirección, y que individualmente casi nunca daban en el blanco. Pero ya hemos visto también que esa deficiencia no afectaba mucho a su rendimiento cuando eran lanzados en andanadas de decenas de cohetes. Otro de los inconvenientes del Órgano de Stalin era que su carga era larga y complicada, hasta una hora para 48 misiles. Una vez disparados, sus operarios debían abandonar la línea del frente para la recarga, lo cual tampoco era una desventaja pues, siendo unidades móviles, podían desplazarse fácil y rápidamente para evitar los contraataques de la artillería enemiga.

Las ventajas, aparte de su poder destructivo y su gran movilidad, era que los Katyushas eran baratos, fáciles de fabricar y sus lanzadores muy flexibles. Todas las unidades del Ejército Rojo las tuvieron y utilizaron en prácticamente todas las batallas posteriores a 1941, de muchas maneras, y casi siempre con éxito.

Katyusha en acción

Katyusha en acción

Pocas o ningún otra arma aliada durante la SGM causó tanto terror y odio entre los nazis. Precisamente terror era la palabra elegida por la mayoría de soldados de la Wehrmacht para describir sus sensaciones al escuchar un Órgano de Stalin. Pero el nombre no tenía nada que ver con la habilidad sexual de Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, sino con el sonido parecido al gran instrumento musical de las iglesias. En cualquier caso, no me hubiese gustado escucharlos muy de cerca.

Fuente: Ciencia Histórica

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