El lector y el periodista ante el océano de corrupción

Mikel Itulain
Escritor e investigador | Ampliar datos del autor

Nunca fue un camino de rosas el trabajo del periodista, y si lo fue, las rosas tenían, como tienen, espinas.

El lector del periódico, si es honesto, sabe que su propio quehacer de la búsqueda de la información tampoco fue ni es fácil. Pues sabe, como en la vida misma, que la realidad se enmascara, oculta y tergiversa. La buena intención no predomina y los intereses cambiarán o intentarán cambiar el relato de las cosas a su antojo.
De este modo, la búsqueda de cierta realidad y de algo de verdad requerirá cierto tesón, un poco de talento y algo más que una migaja de honradez. No voy a descubrirles nada nuevo si les digo que prácticamente ninguna de estas cualidades abunda. Que son tan escasas que son excepción.

El escritor venezolano Luis Britto García nos introduce en la tarea de intentar conocer y saber en este mundo de la comunicación. Comunicación, digámoslo, unidireccional.

Quien quiera conocer la verdad debe leer entre las fisuras del discurso unánime, localizar sus contradicciones, interrogar con la minuciosidad con la que se examina a un testigo dudoso. 1

El discurso unánime es tan homogéneo que abarca no solo a toda la prensa corporativa, sino también a la conocida como “alternativa”. La unanimidad se ve en discursos tan irreales como los vertidos por ejemplo por El País  (corporativo) o Diagonal (alternativo)  sobre el golpe violento y neonazi que ha ocurrido en Ucrania. Aquí no solo se derrocó ilegítimamente a un gobierno democrático por bandas bien organizadas utilizando el terrorismo desde el mismo origen en las manifestaciones iniciales, donde además se compraba a los manifestantes,2 sino que junto a esto los dirigentes nazis ocuparon y ocupan puestos clave en el gobierno golpista. Como Andrey Parubiy, cofundador del partido nazi, siendo ahora presidente del Parlamento. El ocultamiento de tales evidentes hechos tiene una razón: fue un golpe promovido por el poder político y económico de los Estados Unidos. Pueden verlo aquí: Washington y el nazismo en Ucrania. Ante el cual, el poder corporativo estadounidense, se postran prácticamente todos los medios. Anulan su objetividad mostrando su servilismo. Evidentemente estamos ante un grado tan excesivo como descarnado no ya de dejadez de funciones periodísticas, también de clara corrupción.

La compra y control de la prensa de masas no solo es algo más que claro, se extiende  del mismo modo eficazmente a la que se trata de hacer pasar como “independiente”, abarcando medios de comunicación, blogueros o periodistas de “investigación”. Todos estos últimos serán especialmente útiles, no con el fin de convencer al conjunto social, para eso están los medios corporativos, por contra se hará uso de ellos para influenciar o al menos confundir y anular los movimientos lógicos de resistencia que deberían de emanar desde la izquierda ante los casos de agresión a otros países soberanos: Yugoslavia, Afganistán, Libia, Siria… Porque recordemos que cuando se agrede al gobierno legítimo  de una nación, como cuando se hace lo mismo con el ejército que  la defiende, se está agrediendo a la gente de ese país.

La corrupción de medios y periodistas tiene así un sentido y función importantes.

Esa es parte de la razón por la que el Gobierno de Estados Unidos ha invertido cientos de millones de dólares para financiar organizaciones “periodísticas”, entrenar a activistas políticos y apoyar “organizaciones no gubernamentales” que se dedican a promover los objetivos de la política estadounidense en determinados países. Por ejemplo, antes del golpe del 22 de febrero de 2014 en Ucrania se habían producido numerosas de esas operaciones en el país financiadas por NED, cuya asignación anual del Congreso asciende a más de cien millones de dólares al año. 2

Su extensión y cuantía es bastante mayor a la que creemos. Aquí se ha pecado de excesiva ingenuidad, y eso no es bueno. Como se ha visto con la proliferación de todas estas organizaciones, medios y activistas como si fuesen setas. Setas realmente venenosas, y no solo para el periodismo como profesión.
El presupuesto estimado de USAID para “programas de refuerzo de prensa en más de 30 países” asciende a 40 millones de dólares anuales, incluyendo ayuda a “medios independientes y blogueros en una docena de países”. Antes del golpe en Ucrania, USAID ofreció entrenamiento sobre “redes móviles y seguridad en internet”, algo que suena cercano a un intento de sabotear la recopilación de inteligencia del gobierno local, una posición irónica teniendo en cuenta la obsesión del Gobierno de Estados Unidos por la vigilancia, que le ha llevado incluso a perseguir a quienes han desvelado esas prácticas basándose en evidencias obtenidas de los periodistas.


Trabajando mano a mano con la fundación Open Society del billonario George Soros, USAID también financia el proyecto Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), que se dedica al “periodismo de investigación”, habitualmente persiguiendo a gobiernos que han caído en desgracia ante Estados Unidos y a los que posteriormente acusa de corrupción. OCCRP, financiado por USAID también colabora con Bellingcat, una web de investigación fundada por el bloguero Eliot Higgins. 3

Que esta trama de este mundo tan sórdido y  turbio triunfe está en buena medida en sus manos. Si ustedes no dan por buenas sus falsedades y mala intención, si evidencian sus embustes, si no contribuyen todavía más a su más que holgado sustento económico, habrán dado un paso decisivo a clarificar e higienizar el mundo de los medios de comunicación y del periodismo. También su mundo, el de sus propias vidas, porque los medios, nos agrade el aceptarlo o no, han moldeado y moldean nuestra opinión, que moldea a su vez nuestro devenir y situación.

Notas

1. Luis Britto García. Venezuela golpeada. Mediocracia contra democracia. Hiru. 2004, p. 30.
2. Paul Craig Roberts. US and EU are paying Ukranian rioters and protesters. http://www.paulcraigroberts.org. 17.2.2014.
3. Robert Parry. ‘Corruption’ as a propaganda weapon. Consortiumnews.com. 4.4.2016. Hay traducción.

Fuente: ¿Es posible la paz?

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