Josip Reihl-Kir: Un hombre de paz en la guerra de Yugoslavia

Mikel Itulain
Escritor e investigador | Ampliar datos del autor

Decía en un artículo anterior relatando los sucesos y hechos de la masacre, masacres, de Srebrenica, que la inmensa campaña de propaganda de demonización de los serbios llevada a cabo por los medios de comunicación desde al menos ya los primeros años de la década de los 90 del pasado siglo, ha tenido como resultado que la opinión pública occidental relacione serbio con barbarie y genocidio, siendo una opinión generalizada que los serbios fueron los causantes de la guerra en Yugoslavia y de sus atrocidades, y que fueron castigados por ello. Tal versión maniquea, por más que está extendida, no puede estar más equivocada. Incluso quienes se muestran críticos con la versión oficial y la de los medios de comunicación, siguen arrastrando muchos de sus mitos. Así, para justificar de algún modo su postura, reflejan acontecimientos o supuestos hechos donde sí se demostraría el carácter irracional y genocida de buena parte del lado serbio, aunque aquí se confunde a veces lo que era Yugoslavia o el Ejército yugoslavo con lo que es realmente Serbia. Tenemos por ejemplo el caso de Vukovar, donde se acusa exclusivamente del fanatismo y de la violencia a los serbios, olvidando la historia de los sucesos en su conjunto, con las primeras atrocidades que fueron perpetradas contra los serbocroatas, incluidos asesinatos, torturas y violaciones, haciendo desaparecer a buena parte de la comunidad serbia de Vukovar.

En el tratamiento de la ciudad croata del este, Vukovar, por ejemplo, los medios (y el ICTY -Tribunal Penal Internacional para Yugoslavia-) se centraron exclusivamente en la toma de la ciudad por el Ejército Federal Yugoslavo en otoño de 1991, ignorando completamente la anterior matanza en primavera y verano de las tropas de la Guardia Nacional Croata y de paramilitares de cientos de serbios [serbocroatas] que habían vivido en la zona de Vukovar. De acuerdo a Raymond K. Kent, “una cantidad considerable de población serbia desapareció sin haber huido en la mayor ciudad de Eslavonia, Vukovar, dejando muestras de tortura en las catatumbas del muelle de la antigua Austria debajo de la ciudad, con evidencias de asesinatos y violaciones. Los medios de comunicación occidentales cuya demonización de los serbios estaba bien en marcha decidieron pasar por alto estos hechos …” 1 Este enfoque engañoso y selectivo fue la norma en la práctica de los medios y del ICTY. 2

Cómo no, las televisiones serbia y croata contaban versiones contradictorias y acusatorias de los serbios a los croatas y de los croatas a los serbios sobre los sucesos de Vukovar. Pero repitiendo el mismo discurso.
Televisión serbia (Ts): La destruida ciudad de Vukovar. 
Televisión croata (Tc): La destruida ciudad de Vukovar.
Ts: en la cual el enemigo está mostrando su naturaleza genocida masacrando a los serbios de Vukovar.
Tc: en la cual el enemigo está mostrando su naturaleza genocida masacrando a los croatas de Vukovar.
Ts: Las imágenes de Vukovar niegan completamente las alegaciones de la propaganda croata de Zagreb sobre los croatas asesinados.
Tc:  Las imágenes de Vukovar niegan completamente las alegaciones de la propaganda serbia de Belgrado sobre los serbios asesinados. 3 ”
En Vukovar, como en tantos lugares donde ocurren las guerras, especialmente las guerras entre fuerzas más o menos equilibradas y donde aparecen factores políticos y religiosos, además de los económicos, la barbarie es el denominador común para todos los bandos. Unos acusan a otros y otros acusan a esos unos de ser los responsables, cuando todos, una vez desatada la barbarie de la guerra, son culpables. Por este motivo el mayor y principal de los pecados o las faltas, el crimen fundamental, es el incitar a la guerra, el provocar la guerra. Porque una vez esta se dé, ya no hay ley, ya no hay respeto por nada, todo vale y todo lo malo de los seres humanos aflora sin restricciones, sin control ni normalmente castigo. Todas las frustaciones, odios y venganzas buscarán su momento para mostrarse, sin tapujos, con violencia desbocada y cruel, sin piedad ni conciencia en medio de un mar de desorden y locura colectiva.
Los medios de comunicación, como de costumbre en manos de los dirigentes de la política y la economía, que por motivos egoístas y carentes de escrúpulos buscarán el beneficio propio del tumulto originado y de la represión, promoverán, como promovieron en Yugoslavia,  el odio y el encono para que se dé la guerra.
Las guerras y la naturaleza de las guerras estaban preparadas antes de que en realidad comenzasen. Cuando empezaron el papel de los medios de comunicación fue homogeneizar más, además de brutalizar a la gente para darle nuevos motivos para tomar parte en la guerra y para mostrar su peor comportamiento. (Veran Matic. Director de la Radiotelevisión serbia B92 de Belgrado). 3
Ante este delirio generalizado pocos serán capaces de mantener la cordura y  tener el valor de enfrentarse a esta situación, porque la presión social es enorme y porque el hacerlo puede ser muy costoso tanto en el ámbito profesional como personal. Lo vivió, lo sufrió y nos lo contó ese gran pensador que fue, y sigue siendo, Bertrand Russell, ya en la Primera Guerra Mundial.

La mayor dificultad fue la puramente psicológica para resistir a la sugestión de las masas, cuya fuerza se convierte en terrible cuando la nación completa está en un estado de violento excitamiento colectivo. 4, 5

Tenía razón Arthur Ponsonby, sembrar el odio en las mentes de las personas mediante la falsedad es el origen de males mayores que llegarán,  la mecha que hará estallar la explosión de la violencia y la destrucción que vendrán después. La corrupción del alma precede a la corrupción del cuerpo.

Se ha dicho correctamente que la inyección del veneno del odio en las mentes de los hombres por medio de la falsedad es un mal mucho mayor en los tiempos de guerra que las reales pérdidas de vidas. La corrupción del alma humana es  peor que la destrucción de su cuerpo. 6

En los tiempos de guerra que se avecinaban en Yugoslavia hubo personas que trataron de frenar esta siniestra deriva, que promovieron el diálogo, haciendo ver que hablando, comprendiendo al otro y negociando se podían y se debían solventar los posibles problemas que pudiesesn surgir; uno de estos valiosos y valerosos hombres fue Josip Reihl-Kir.

Dice su mujer Jadranka Reihl-Kir, ahora viuda:

Mi marido  fue jefe de policía en Osijek-Baranka, en Eslavonia, una región de Croacia en 1991. En aquel tiempo, allí, no había Ejército croata, así que todos los problemas del comienzo de la guerra eran tratados por la policía. 3

Los problemas venían porque las divisiones y tensiones entre las repúblicas hacían surgir el fanatismo, el odio y el temor de experiencias pasadas, como fue la verdaderamente cruel y brutal persecución de personas de cultura ortodoxa, principalmente serbios, además de judíos y gitanos, por parte de los fascistas utasha croatas en los primeros años 40 del siglo pasado en la creación de la Gran Croacia, que ocupó también Bosnia. Los serbocroatas que habitaban en  la Krajina (frontera), que estaba en la República de Croacia junto a Serbia, en Eslavonia oriental, tenían motivos para estar preocupados; como también los tenían los otros serbocroatas de la Krajina con frontera en Bosnia. Los nuevos dirigentes croatas, como Franco Tudjman, que habían mostrado a las claras su desprecio y aversión hacia serbios y judíos, como hicieron sus predecesores en colaboración con los nazis, y que recuperaban y alababan la memoria utasha, fueron los que proclamaron la nueva Constitución croata en diciembre de 1990. En esta Constitución se separaba a los habitantes de Croacia entre los de primera clase, y propiamente ciudadanos con todos los derechos, y los otros (serbios, zíngaros, judíos…): El “Estado nacional del pueblo croata y los otros.” 7

Se entiende que cuando estos dirigentes croatas, impulsados y ayudados por Alemania, la Comunidad Económica Europea y Estados Unidos;  decidieron la secesión, poco antes de producirse esta en junio de 1991 en mayo los naturales de la Krajina aprobasen mediante referéndum quedarse en Yugoslavia, con una mayoría bastante abrumadora del 90%.

De este modo y ante este estado de las cosas, no es extraño que los serbocroatas pusiesen controles a la entrada de sus localidades ante el temor, justificado, que sentían. Y es aquí, en esas situaciones tan difíciles como peligrosas,  cuando de verdad se conoce a las personas, el momento en que aparece la figura de Josip Kir. Como mediador, como hombre cabal de diálogo y negociación, viendo el muy peocupante cariz de guerra civil que se dibujaba en el horizonte. Un hombre de cultura croata como él estaba haciendo ver que la convivencia entre personas de ideología política o de religión diferente era posible, incluso en esas situaciones extremas creadas artificialmente.

Mi marido nunca diferenció a la gente según su nacionalidad, él creía que la gente es buena o mala. Aparentemente esa era su desventaja porque en aquel momento el partido de Franjo [Tudjman], el HZD, estaba en el poder y algunos elementos extremos dentro del HZD no estaban de acuerdo con las políticas de paz de Kir. 3

Puede achacarse este rechazo a elementos extremos, pero lo cierto es que en el partido de Tudjman lo extremo era lo normal, como hemos visto en su visión discriminatoria con los que no eran de su grupo, y una persona como Kir hablando y,  lo que es más importante, actuando de forma convincente y ejemplar para otros en el fomento de la paz y la concordia con sus vecinos, echaba por tierra los planes preparados de enfrentamiento y solución final, con la expulsión de los serbocroatas, creando una Croacia uniforme políticamente y religiosamente, una Croacia católica intolerante. La expulsión masiva de serbocroatas se produjo en la Operación Tormenta en agosto de 1995, con la importante colaboración de expertos militares estadounidenses. 8 En esta situación de violencia y corrupción se entiende que alguien honesto, con talento y valiente molestase. Le amenazaron de muerte varias veces, amenazas que comunicó a sus superiores, y finalmente lo asesinaron. Fue asesinado por un militante del HZD, Antun Gudelj. Como indica su esposa, un diario tituló tras su muerte: “Kir se ha ido, Eslavonia en guerra.” Es lo que ocurrió.

[Gudelj] se fue tranquilamente tras el asesinato, recogió a su familia y abandonó el pueblo aunque había muchos policías allí. Pasó dos o tres días con su hermano en Osijek y después fue a Zagreb y abandonó el país. Gudelj solo disparó las balas, otros apuntaron el arma. [Declaraciones de la esposa de Kir]. 9

Notas

1. Raymond K. Kent, “Contextualizing Hate: The Hague Tribunal, the Clinton Administration and the Serbs,” Dialogue (Paris), v. 5, no. 20, December, 1996 (as posted to the Emperor’s Clothes website, http://www.emperors-clothes.com/misc/kent.htm)
2. Edward S. Herman. The Politics of Srebrenica. Znet. 7.07.2015.
3. Boris Malagurski. The Weight of chains (documental). 2010.
4. Aaron DelwicheOf Fraud and Force Fast Woven: Domestic Propaganda During The First World War. Firstworlwar.com, 2009.
5. Jean Bricmont. Humanitarian imperialism. Monthly Review Press,2006
6. Arthur Augustus William Harry Ponsonby.  Falsehood in Wartime: Propaganda Lies of the First World WarGeorge Allen and Unwin, 1928, p 10.
7. Michel Collon. El juego de la mentira. Las grandes potencias, Yugoslavia, la OTAN  y las próximas guerras. Hiru. 1999. pp.120-145.
8. Jared Israel. The Trail of Tears. Emperor’s Clothes. 2.8.2014.
9. Dark Scandals: The Unpleasant Arrest. 3.12.1995.
http://www.tol.org/client/article/16744-dark-scandals-the-unpleasant-arrest.html?print

Fuente: ¿Es posible la paz?

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