Nancy Reagan, Fidel y Cuba

Max Lesnik
Periodista cubano residente en Miami. Director de un programa en Radio Miami

A propósito  del  reciente fallecimiento  de la  exprimera Dama  de los  Estados Unidos  Nancy Reagan reproducimos un trabajo  del Blog de la Internet  “Café Fuerte” del   periodista   cubano  de Miami ·Wifredo  Cancio Isla una  crónica  muy interesante  que bajo  el  título  de  “Nancy Reagan y  Cuba” escribió   desde  España  Carlos Cabrera Pérez,  un compatriota nuestro  que  ejerció  en  La  Habana  el  periodismo  y la  abogacía  hasta  su  salida  de la isla  y que  ahora  vive  en la “Madre Patria” donde  en  la  actualidad  es  Alcalde  del  pueblo  de “Aldeacentenera” de la región de Extremadura. Dice  así  el artículo  del  colega periodista  cubano-español  titulado  “Nancy Reagan   y  Cuba”.

“Se ha ido con 94 años. Fue actriz de Hollywood donde conoció al que luego fue su marido y presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, a quien cuidó en la casa familiar con mimo y esmero pese a que él no se enteraba por el Alzheimer que padecía.

La presidencia de su marido coincidió con la etapa de cobardía soviética, en la que el PCUS le dijo a Fidel y Raúl Castro que si Cuba tenía un problema con los norteamericanos, los soviéticos no iban a mover un dedo.

La entonces Dirección General de Inteligencia (DGI) llevaba años acumulando datos sobre personas violentas de cualquier credo político, radicadas en Estados Unidos. Así llegó el dato de que un grupo de extremistas de Carolina del Norte planificaba un atentado contra Reagan, en el verano de 1984.

El informe llegó por una “fuente segura” a manos de un agente cubano que se ocupaba de la seguridad de la Misión de Cuba ante Naciones Unidas, en Nueva York, según relató el propio Castro años después.

Fidel Castro jugó con su habitual habilidad en el tablero geopolítico y entregó los datos al entonces jefe de seguridad de la delegación estadounidense ante Naciones Unidas, Robert C. Muller, y más tarde a dos agentes del Servicio Secreto. El FBI procesó la información que Cuba había acopiado y a los pocos días detuvo a los conspiradores en una casa llena de armas. Los datos de Cuba eran fiables.

Nancy nunca olvidó aquel gesto y siempre influyó —hasta donde pudo— para que no se emprendieran acciones armadas contra Cuba y se opuso a que finalizara un discreto programa de colaboración médica bilateral que Jimmy Carter acordó con La Habana para que se atendiera en instituciones de Estados Unidos a pacientes cubanos de todas las edades en áreas como cirugía cardíaca, cirugía de pulmones, oftalmología, etcétera.

Este programa posibilitó que Celia Sánchez se operara en Boston; no hubo preguntas, no hubo curiosos, nadie lloró. Pero también conocí decenas de casos, niños fundamentalmente e hijos de familias trabajadoras que pudieron salvar sus vidas gracias a los médicos y los cuidados norteamericanos.

Fidel Castro difundió también la transcripción de una entrevista entre el entonces canciller Isidoro Malmierca y el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Wayne Smith, el 30 de marzo de 1981, cuando Reagan sufrió un atentado en Washington.

Malmierca transmitió a Smith un mensaje oficial lamentando el intento de magnicidio y con el deseo de una pronta recuperación del presidente estadounidense. En un artículo del 2007, ya fuera del poder, Fidel Castro comentó que tal vez Reagan experimentó algún agradecimiento por las deferencias cubanas tanto en el momento del atentado como por el aviso que le salvó la vida ante un peligro inminente, y luego lo dejó saber a través de Robert C. Muller.

Es curioso que fue durante la presidencia de Reagan, cuando Estados Unidos y Cuba sostuvieran la reunión de más alto nivel desde su ruptura de relaciones, en 1961, hasta los acontecimiento desencadenados por el cambio de política de la Casa Blanca el 17 de diciembre de 2014. El encuentro fue en 1981 entre el secretario de Estado, Alexander Haig, y el vicepresidente cubano Carlos Rafael Rodríguez, en la Ciudad de México, promovido por el presidente José López Portillo.

Agradezco a Nancy Reagan su influencia contra la idea de invasión a Cuba y su firmeza ante los que querían anular el programa de colaboración médica.”

Hasta  aquí  la  muy interesante  crónica del  periodista  cubano-español Carlos Cabrera Pérez a propósito  del  fallecimiento de la  exprimera dama  de Estados  Unidos  Nancy Reagan  que  El  Duende  reproduce por  lo que  tiene  de valor  histórico.  Y recuerden lo  que  dice nuestro  director  de Radio-Miami,  “que  copiar  no  es  malo cuando lo que se copia  es  bueno”.

Fuente: Contrainjerencia

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