Verdún, o cómo desangrar al enemigo

838

“Cuando me arrastro sobre las trincheras, no sé si estoy pasando encima de un hombre vivo o de un cadáver. Los muertos y los vivos tienen todos las mismas caras grisáceas y amarillentas.”

Ernst Toller, Soldado alemán.

Hace apenas un par de días, en un grupo de Facebook dedicado a la historia militar, alguien inició un debate sobre qué batalla es la más famosa de la historia. Fue imposible ponernos de acuerdo, por supuesto, ya que son tantos los nombres como las opiniones, y el conocimiento o no de un evento mucho depende de la nacionalidad del opinante. Había menciones inevitables, Cannae, Estalingrado, Kursk, Waterloo, Agincourt, Normandía, Gaugamela o Midway, todas ellas merecedoras del título. Yo llegué un poco tarde al debate, y después de leer la extensa lista de sugerencias eché en falta una de las más grandes batallas de la historia, en términos de duración, violencia y bajas, y que con creces tiene méritos para llevarse la medalla de oro. la batalla de Verdún, la primera gran carnicería moderna. En los próximos tres artículos visitaremos los hechos y los hombres que pasaron a la historia en una de las batallas más violentas de la historia, cuyo primer centenario se cumplirá en pocos días.

837

Verdún antes del inicio de la batalla, 1915.

Antecedentes

La ofensiva inicial alemana en 1914 había sido detenida en la Batalla del Marne. A partir de septiembre de ese año se llevó a cabo la “carrera hacia el mar”, en la que ambos bandos avanzaron hacia el norte con la intención de flanquear al enemigo hasta que los ejércitos se toparon contra el Canal de la Mancha sin lograr ninguna ventaja. Los alemanes fortificaron sus posiciones para defender el territorio ganado y británicos y franceses intentaron inútilmente desalojarlos, a pesar del gran sacrificio humano. Se inició entonces la guerra de las trincheras, en las que los ataques de infantería eran una y otra vez rechazados, fácilmente, por el devastador poder de las ametralladoras modernas. Poco más quedaba hacer que bombardear constantemente al enemigo para desgastarlo, pero eso es algo que todos hacían, y nadie ganaba ni perdía terreno, “sólo” miles de vidas.

El ideólogo

También después del Marne, el Kaiser sustituyó al Jefe del Estado Mayor Alemán, Helmuth von Moltke, por el más dinámico Erich von Falkenhayn. Fue este quien inició la fallida carrera hacia el mar y quien había ordenado el atrincheramiento, estrategia funcional desde el punto de vista defensivo, pero con el que no se podía ganar una guerra. Durante 1915, todos los intentos de un ejército de avanzar las líneas fueron frenados por el otro, a un altísimo coste de hombres y material. Alemania, más presionada por estar bloqueada, tenía que llevar la iniciativa y hacer algo diferente si quería desatascar el punto muerto. Además, Alemania estaba luchando en dos frentes y la campaña contra los rusos no estaba resultando ser tan rápida como se esperaba. Por ello, Falkenhayn presentó al Kaiser una estrategia con la idea de desgastar a uno de los contendientes, Francia, y debilitarla lo suficiente para obligarla a firmar la paz por separado.

La idea de matar a lo grande

El plan de Falkenhayn estaba centrado en un pequeño pueblo cercano a Lorena, en aquel entonces en manos de los alemanes. Durante la guerra Franco-Prusiana de 1870-71 ahí había tenido lugar una de las resistencias más heroicas por parte de los franceses, que desde entonces la consideraban una plaza cuasi sagrada. Antes de la Primera Guerra Mundial, Francia la había reforzado con una serie de 18 fortificaciones, entre nuevas y reforzadas, en un perímetro de 45 kilómetros alrededor de la ciudadela. Cualquier intento de tomarla tendría un coste muy alto para el agresor. Pero el plan de Falkenhayn no pasaba por conquistar Verdún, sino de atacarla solamente, sabiendo que los franceses la defenderían hasta el último hombre, y eso era lo que buscaba el general alemán. La táctica, bombardear sin misericordia a los defensores, y matar tantos de ellos que su ejército se debilitaría.

Los preparativos

Como mencioné anteriormente, Verdún estaba situado muy cerca de la frontera con Alemania. las líneas ferroviarias teutonas llegaban a tan sólo 25 kilómetros, por lo cual los preparativos podían hacerse sin muchas interrupciones y en total secreto. Se reforzaron las vías y se construyeron nuevas, junto con 20 estaciones; se instalaron miles de kilómetros de líneas telefónicas, se construyeron talleres para reparar los cañones y así ahorrar tiempo. Al mismo tiempo, se planificó junto con las fábricas de municiones un calendario para la entrega de varios millones de proyectiles, dos de ellos para los primeros seis días de bombardeo, y otros dos para los siguientes doce. 33 trenes y medio debían llegar a diario con la munición necesaria para mantener el ritmo de fuego deseado.

Almacén de munición, Verdún.
Almacén de munición, Verdún, 1916.

Se construyeron refugios subterráneos para las tropas y se instalaron y camuflajearon los cañones, más de 1200, de los cuales dos tercios eran artillería pesada y súper-pesada, incluyendo cuatro cañones gigantes movidos por vías ferroviarias. Nuevamente, la idea de Falkenhayn era desgastar a los franceses sin sufrir demasiadas bajas propias, y para ello no había mejor método que la artillería. Los 400,2000 soldados alemanes situados tras las líneas esperaban sólo tener que actuar para “barrer” los restos de Verdún después del ataque inicial, marcado en el calendario para el 12 de febrero de 1916.

Mientras tanto, los franceses estaban ocupados en otros frentes y prestaron poca atención a Verdún, a la que consideraban una plaza bien defendida, a pesar de que muchos de los cañones de las fortalezas habían sido trasladados a otros puntos calientes. En enero de 1916, la inteligencia francesa por fin había detectado amplios movimientos enemigos cercanos a Verdún, pero el Mariscal Joseph Joffre, pensó que cualquier ataque en esa zona sería una distracción, y no hizo nada por reforzarla. En la fecha indicada, los cañones alemanes retumbaron al unísono en un frente de 25 kilómetros y cientos de miles de bombas cayeron sobre los desprevenidos franceses. Era sólo el comienzo de la primera gran carnicería moderna.

Tumbas en VerdúnFuente: Ciencia Histórica

Anuncios