Muere el farsante Robert Conquest, uno de los grandes inventores de la leyenda negra sobre el comunismo

La leyenda negra sobre el comunismo consiguió, a base repetir insistentemente mentiras durante décadas, instalarse en el imaginario colectivo. Comunismo, URSS y especialmente Stalin, son percibidos como la quinta esencia del mal por parte de la mayoría de la gente. Desde el mismo instante en que triunfa la revolución bolchevique, la propaganda anticomunista no ha cesado un solo día de bombardearnos con todo tipo de patrañas. Recientemente, en este blog hemos difundido un excelente artículo de Mario Sousa que viene a desmontar paso a paso cada parte de esta leyenda negra sobre el comunismo. Podéis consultarlo pinchando sobre el siguiente link:

Desmontando la leyenda negra sobre la URSS: Mentiras sobre la Historia de la Unión Soviética (Mario Sousa)

El caso es que el pasado 3 de agosto, ha fallecido uno de los grandes inventores de esta leyenda negra sobre el comunismo: Robert Conquest. Por ello seleccionamos ahora el epígrafe que le dedica Mario Sousa en el extenso trabajo citado, para volver a reproducirlo en esta nueva entrada al hilo de su fallecimiento.
Sin duda Robert Conquest es el gran artífice del imaginario social sobre el comunismo que la ideología dominante ha propagado por todos los continentes. Quizás ese protagonismo lo comparta con otro ilustre del anticomunismo: el multimillonario pro-nazi y amigo de Hitler, William Randolph Hearst.
Federico Jiménez Losantos, en 1971, cuando formaba parte de la Organización Comunista de España-Bandera Roja
A Conquest se le puede aplicar el refrán de que no hay nadie peor que un converso, ya que en su juventud fue comunista. Los más enfermizos anticomunistas suelen ser aquellos que han sido comunistas. En España tenemos un buen puñado de ejemplos de esto; os cito uno que todos conocéis: el fachoso Federico Jiménez Losantos, ex militante del PSUC al cual había llegado desde la  Organización Comunista de España-Bandera Roja. Jiménez Losantos era de los más extremistas y defendía “acciones armadas” contra los disidentes dentro de su propio partido. Con los años, transformado en converso, se convirtió en un célebre del anticomunismo español.
Conquest es también un converso. En su caso, todo el trabajo de propaganda anticomunista que desarrolló fue especialmente eficaz en tanto que actuaba bajo cobertura académica, en su calidad de profesor universitario americano. Es evidente que hay muchos profesores que han publicado toneladas de mentiras a sueldo de la CIA o de otras entidades similares. El problema es que en la medida en que tales trabajos nos los venden como publicaciones científicas, académicas… tenemos tendencia a concederles un crédito que no les daríamos si fuesen obra de autores no académicos. Luego con el tiempo se acaba destapando el escándalo y se termina por saber que estos autores estaban haciendo de mercenarios intelectuales bien pagados por sus bastardos servicios. También en este blog hemos publicado un interesante trabajo sobre este tema: “Frentes dentro de los frentes dentro de los frentes. Intervenciones de la CIA en Europa occidental, años 50 y 60.”, de William Blum; en este texto, Blum narra cómo la CIA estuvo financiando a profesores universitarios, escritores, medios de comunicación, etc., durante las décadas de los 50 y 60, para que produjesen propaganda anticomunista. Fue el caso también de Robert Conquest.
Ha muerto un miserable mentiroso, un intelectual canalla, un mercenario de la pluma al servicio de los poderosos y del imperialismo. Tuvo la suerte de vivir demasiado.
La negrita e imágenes que acompañan al texto de Sousa que se reproduce a continuación, son añadidos nuestros.

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Fragmento del trabajo publicado por Mario Sousa: “Mentiras sobre al Historia de la Unión Soviética. De Hitler a Hearst, Conquest y Solzhenitsyn” (pulsar en el enlace para la referencia documental concreta)

(…)

52 años para que la verdad saliera a la luz. 

La campaña de desinformación nazi sobre Ucrania no desapareció con la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. La mentira nazi fue asumida por la CIA y el MI5, y siempre tuvo garantizado un lugar primordial en la guerra de propaganda contra la Unión Soviética. La caza de brujas anti-comunista de McCarthy tras la Segunda Guerra Mundial también prosperó en base a los cuentos sobre los millones de muertos a causa del hambre en Ucrania. En 1953 se publicó en los EEUU un libro sobre este tema. El libro se tituló Black Deeds of the Kremlin [Los Hechos Negros del Kremlin]. Su publicación fue financiada por exiliados ucranianos en los EEUU, individuos que habían colaborado con los nazis en la Segunda Guerra Mundial y a los que el gobierno americano concedió asilo político, presentándolos al mundo como “demócratas”.

Cuando Reagan fue elegido presidente de los EEUU y comenzó su cruzada anticomunista de los años 1980, la propaganda sobre los millones de muertos de Ucrania volvió a reactivarse. En 1984 un profesor de Harvard publicó un libro llamado Human Life in Russia [La Vida Humana en Rusia], que repitió toda la información falsa fabricada por la prensa de Hearst en 1934. En 1984, por lo tanto, nos encontramos con que se recuperaron a bombo y platillo las mentiras nazis y las falsificaciones que databan de los años 1930, pero esta vez bajo el manto “respetable” de una universidad americana. Pero éste no fue el final de la historia. En 1986 todavía apareció otro libro sobre el tema, titulado The Harvest of Sorrow [La Cosecha del Dolor], escrito por un antiguo miembro del servicio secreto británico, Robert Conquest, a la sazón profesor en la Universidad Stanford de California. Para su “trabajo” en la redacción del libro, Conquest recibió 80.000 dólares de la Asociación Nacional de Ucrania (UNA). Esta misma organización también financió una película realizada en 1986 titulada Harvest of Despair [La Cosecha de la Desesperación], en la que, entre otras cosas, se utilizó  el material del libro de Conquest. ¡En este momento, en los EEUU, el cómputo del número de personas muertas a causa del hambre en Ucrania se había elevado a 15 millones!

Sin embargo, la cifra de millones que habían muerto de hambre en Ucrania según la prensa americana de Hearst, repetida en libros y películas, era completamente falsa. El periodista canadiense Douglas Tottle expuso meticulosamente las falsificaciones en su libro Fraud, famine and fascism – the Ukrainian genocide myth from Hitler to Harvard [Fraude, hambre y fascismo: El mito del genocidio ucraniano de Hitler a Harvard], publicado en Toronto en 1987. Entre otras cosas, Tottle demostró que el material fotográfico utilizado, las horrorosas fotografías de niños hambrientos, había sido extraído de publicaciones de 1922, en una época en la que millones de personas murieron de hambre a causa de las terribles condiciones de la guerra, puesto que ocho ejércitos extranjeros habían invadido la Unión Soviética durante la Guerra Civil de 1918-1921. Douglas Tottle da cuenta de los hechos que rodearon al informe sobre la hambruna de 1934, y expone las diversas mentiras publicadas en la prensa de Hearst.

Un periodista que había enviado durante mucho tiempo informes y fotografías de las supuestas zonas de la hambruna era Thomas Walker, que en realidad nunca puso el pie en Ucrania y sólo había estado cinco días en Moscú. Este hecho fue revelado por el periodista Louis Fisher, corresponsal en Moscú de The Nation, periódico americano. Fisher también reveló que el periodista M. Parrott, el auténtico corresponsal de Hearst en Moscú, había enviado a Hearst reportajes que nunca fueron publicados sobre la excelente cosecha conseguida por la Unión Soviética en 1933 y sobre los progresos de Ucrania. ¡Tottle también demuestra que el periodista que escribió los informes sobre la presunta hambruna ucraniana, “Thomas Walker”, se llamaba en realidad Robert Green y era un presidiario que se había escapado de una prisión estatal de Colorado! Este tal Walker, o Green, fue detenido cuando regresó a los EEUU, y cuando compareció ante el tribunal admitió que nunca había puesto el pie en Ucrania. ¡Toda la mentira acerca de los millones de muertos a causa del hambre en Ucrania en los años 1930, en una hambruna supuestamente provocada por Stalin, sólo pudo ser desenmascarada en 1987! El nazi Hearst, el agente de policía Conquest y varios más habían estafado a millones de personas con sus mentiras y falsos informes. Todavía hoy las historias del nazi Hearst son repetidas en una infinidad de libros recién publicados, escritos por autores a sueldo de la derecha.

La prensa de Hearst, con una posición monopolista en muchos Estados de los EEUU, y con agencias de noticias en todo el mundo, fue el gran megáfono de la Gestapo. En un mundo dominado por el capital monopolista, fue posible para la prensa de Hearst transformar las mentiras de la Gestapo en “verdades” emitidas desde docenas de periódicos, emisoras de radio y más tarde canales de TV en el mundo entero. Cuando la Gestapo desapareció, esta guerra sucia de propaganda contra el socialismo en la Unión Soviética continuó de forma invariable, aunque con la CIA como nuevo patrón.

Las campañas anticomunistas de la prensa americana no disminuyeron ni un ápice. El negocio continuó como siempre, primero bajo control de la Gestapo y luego bajo control de la CIA. (Nota: la CIA, como ha salido a la luz, tenía como informadores principales a ex-agentes de las SS a las órdenes de Reinhard Gehlen; ver Stalin and Yezhov, an Extra-Paradigmatic View [Stalin y Yezhov, una Perspectiva Extraparadigmática], de Philip E. Panaggio).

Robert Conquest en el corazón de los mitos

Este hombre, tan extensamente citado por la prensa burguesa, este oráculo de la verdad de la burguesía, merece alguna atención específica por nuestra parte. Robert Conquest es uno de los dos autores que más ha escrito sobre los millones de muertos de la Unión Soviética. Verdaderamente, él es el creador de todos los mitos y mentiras acerca de la Unión Soviética que se han propagado desde la Segunda Guerra Mundial. Conquest es conocido principalmente por sus libros The Great Terror [El Gran Terror] (1969) y Harvest of Sorrow [La Cosecha del Dolor] (1986). Conquest habla de millones de muertos a causa del hambre en Ucrania, en los campamentos de trabajo del Gulag y durante los Procesos de 1936-38, utilizando como fuentes de información a exiliados ucranianos que vivían en los EEUU y pertenecían a partidos derechistas, gente que había colaborado con los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Muchos de los héroes de Conquest eran conocidos por haber sido los criminales de guerra que dirigieron y participaron en el genocidio de la población judía de Ucrania en 1942. Uno de estos individuos era Lebed Mykola, condenado como criminal de guerra tras la Segunda Guerra Mundial. Lebed había sido el jefe de seguridad de Lvov durante la ocupación nazi y había acaudillado las terribles persecuciones de los judíos que ocurrieron en 1942. En 1949 la CIA llevó a Lebed a los Estados Unidos, donde trabajó como fuente de desinformación.

El ucraniano nazi Lebed Mykola, descrito por la inteligencia militar estadounidense en 1946 como un “sádico conocido y colaborador de los nazis”. Después de la guerra trabajó para la CIA, especializándose en la producción y difusión de escritos anticomunistas. Una de las fuentes principales del trabajo de Robert Conquest es precisamente Lebed Mykola. Todo un ejemplo de rigor académico (sarcasmo).

El estilo de los libros de Conquest es de un anti-comunismo virulento y fanático. En su libro de 1969, Conquest nos dice que el número de los que murieron de hambre en la Unión Soviética entre 1932-1933 fue de entre 5 y 6 millones de personas, la mitad de ellas en Ucrania. ¡Pero en 1983, durante la cruzada anticomunista de Reagan, Conquest había ampliado la hambruna de 1937 y había aumentado el número de víctimas a 14 millones! Tales afirmaciones resultaron muy bien recompensadas: ¡en 1986 fue contratado por Reagan para escribir el material de su campaña presidencial, dirigida a la preparación del pueblo americano frente a una invasión soviética! El texto en cuestión se tituló What to do when the Russians come – a survivaists” handbook [Qué hacer cuando lleguen los rusos. Manual de supervivencia]. ¡Extrañas palabras en boca de un profesor de historia!

“Qué hacer cuando lleguen los rusos. Manual de supervivencia”. Una forma de propagar el pánico al comunismo.

El hecho es que no hay nada de extraño en todo esto, viniendo de un hombre que se ha pasado la vida entera viviendo a costa de la mentira y de los inventos sobre la Unión Soviética y Stalin –primero como agente del servicio secreto y luego como escritor y profesor en la Universidad Stanford de California. El pasado de Conquest fue revelado por The Guardian el 27 de enero de 1978, en un artículo que lo identificó como un antiguo agente del departamento de desinformación del Servicio Secreto Británico, esto es, el Departamento de Investigación de Información (IRD). El IRD era una sección creada en 1947 (al principio se llamó Oficina de Información Comunista) cuya tarea principal consistía en combatir la influencia comunista en todo el mundo, propagando historias entre políticos, periodistas y otras personas que estuvieran en posición de influir en la opinión pública. Las actividades del IRD eran muy amplias, tanto en Gran Bretaña como en el extranjero. Cuando el IRD tuvo  que ser disuelto formalmente en 1977, al revelarse sus conexiones con la extrema derecha, se descubrió que sólo en Gran Bretaña más de 100 de los periodistas más conocidos tenían contactos con el IRD, que regularmente les suministraba material para sus artículos. Esto era algo rutinario en varios de los principales periódicos británicos, como Financial TimesThe TimesThe EconomistDaily MailDaily Mirror, The Express, The Guardian y otros. Los hechos revelados por The Guardian, por lo tanto, nos dan una indicación sobre la forma en que los servicios secretos eran capaces de manipular las noticias que llegaban al gran público.

Robert Conquest trabajó para el IRD desde su creación hasta 1956. El “trabajo” de Conquest tenía por fin contribuir a la llamada “leyenda negra” de las historias falsificadas sobre la Unión Soviética, expuestas como hechos probados y distribuidas entre los periodistas y otras personas capaces de influir en la opinión pública. Después de abandonar formalmente el IRD, Conquest siguió escribiendo libros por sugerencia del IRD, con el apoyo del servicio secreto. Su libro The Great Terror [El Gran Terror], un texto básico de la derecha sobre la lucha por el poder que tuvo lugar en la Unión Soviética en 1937, era de hecho una recopilación de textos que había escrito trabajando para los servicios secretos. El libro fue terminado y publicado con la ayuda del IRD. Un tercio de la publicación fue comprado por la prensa de Praeger, normalmente asociada con la publicación de literatura proveniente de fuentes de la CIA. El libro de Conquest fue presentado a los “tontos útiles” –una serie de profesores de universidad y de personas que trabajaban en la prensa, la radio y la TV–, con el fin de asegurarse de que las mentiras de la extrema derecha siguieran extendiéndose entre amplios sectores de la población. Al día de hoy, Conquest sigue siendo para los historiadores de la derecha una de las fuentes más importantes de información sobre la Unión Soviética.

Mario Sousa


Dos de las obras de Robert Conquest. Cuando Reagan fue elegido presidente de los EEUU, se reactivó de forma virulenta la cruzada anticomunista, iniciándose una nueva ofensiva de la leyenda negra sobre la URSS. Un autor clave en este relanzamiento fue Robert Conquest, un antiguo miembro del M16, el servicio secreto británico. Las obras de Conquest, convertido en colaborador de la CIA, todavía exageraron mucho más los datos de la leyenda negra, teniendo un plus de repercusión en tanto el autor se amparaba bajo el “respetable manto” que le daba ser profesor en la Universidad Stanford de California.
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